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La República viernes, 07 de agosto de 2020

Congreso Fuerza del Pueblo

Ruta hacia la democracia

  • Ruta hacia la democracia
Rafael G. Guzmán Fermín
Santo Domingo, RD

 Los ciclos políti­cos, como todo en la vida, tie­nen su inicio, desarrollo y su final. En política, eso siem­pre se debe tener presente, pues aquellos líderes que se equivocan y no tienen pen­dientes esa realidad, suelen pagar como una de las con­secuencias de su error, el ser recordados solo por sus últi­mos momentos de decaden­cia, y no por los aportes que hayan podido legar a la so­ciedad.

Las recientes elecciones marcan el principio del fin de un ciclo político, en el cual Danilo Medina llevó al Partido de la Liberación Do­minicana, no sólo a una de­rrota, sino a una división irreparable. El trauma pro­vocado por la imposición de un candidato presiden­cial seguido por las eviden­tes tramas para ejecutar un fraude electoral en las pri­marias de ese partido fue la gota que derramó la copa en la colectividad política que fundó el profesor Juan Bosch.

Ese líder fracasado no es­cuchó a las bases de su par­tido, ni tampoco la voz del soberano, que es el pueblo dominicano. Prefirió escu­char al grupo que hizo del Palacio Nacional su centro de operaciones comercia­les. La sentencia la dictó el tribunal popular, mediante el decreto que la democra­cia valida con los votos: ¡SE VAN!

Pero ¿qué le depara el destino a los cientos de mi­les que se fueron del PLD de­cepcionados por lo que Da­nilo Medina convirtió ese partido? ¿Qué está buscan­do la sociedad dominicana en términos generales en el nuevo ciclo político que ini­cia el 16 de agosto?

Las respuestas a esas inte­rrogantes son las que deben tener muy claras los dirigen­tes de la Fuerza del Pueblo y principalmente el Dr. Leonel Fernández.

La Fuerza del Pueblo cum­plió su propósito inicial. Con su accidentando nacimien­to, en sólo siete meses con­tribuyó en gran medida al cambio de gobierno que re­clamaba la mayoría de la so­ciedad. Más allá de eso, aho­ra le corresponde al liderazgo de ese nuevo partido facilitar las condiciones para que la gente se identifique con la Fuerza del Pueblo, sobre to­do, la nueva generación de jóvenes que han demostrado estar dispuestos a asumir la responsabilidad de construir una patria más justa, digna, progresista y democrática.

Para lograr ese objetivo no se pueden cometer los mis­mos errores que envenena­ron al PLD convirtiéndolo en una corporación tóxica al ser­vicio de unos pocos, en base al sacrificio de muchos.

Como ha sido la tendencia en la mayoría de Latinoamé­rica, en nuestro país se ha de­sarrollado un sentido de frus­tración y falta de confianza hacia los partidos políticos. El proceder de muchos dirigen­tes políticos y particularmen­te la experiencia con el PLD durante la pasada década ha provocado que cada día se cuestione más si el modelo de partidos tradicionales es la vía para motivar una amplia participación de la sociedad en la actividad política.

Ahora la Fuerza del Pue­blo tiene una valiosa oportu­nidad para reorganizar y for­talecer el partido, para que esté en capacidad de respon­der al reclamo de la inmensa mayoría de la sociedad domi­nicana. Para lograr conectar con el sentir del pueblo, NO se puede crear una estructu­ra partidaria que se parezca al PLD, ni en su forma, ni en su pensamiento. Para tener éxito la FP no puede nacer co­mo un mellizo enfermo de un PLD herido, desacreditado y corrompido.

En ruta al recientemente convocado primer Congreso de la Fuerza del Pueblo, “Pro­fesor Juan Bosch”, se debe tener presente cuáles deben ser los objetivos a lograr en esa reorganización partida­ria. A nuestro juicio, debemos crear un instrumento político moderno, de amplia apertu­ra a la participación popular, donde todos los cargos en su dirección central, política y ejecutiva, sean electos por vo­tación entre los afiliados de la Fuerza del Pueblo.

El momento es propio pa­ra crear un partido discipli­nado, que escuche y respon­da a los justos reclamos del pueblo, donde el clientelismo populista sea sustituido por ideas y propuestas serias pro­ducto del análisis y el estudio de los problemas del país.

La Fuerza del Pueblo debe ser un partido con estructuras administrativas ágiles, redu­ciendo la burocracia a la mí­nima expresión, donde su di­rigencia esté accesible tanto al pueblo como a los medios de comunicación.

El éxito de esta nueva or­ganización política radica­rá en que pueda armonizar en su dirigencia lo mejor de la experiencia existente, con rostros nuevos que represen­ten el gran talento que exis­te en una nueva generación de jóvenes profesionales, dis­puestos a asumir la respon­sabilidad de participar en la construcción de una socie­dad más justa, democrática y participativa, en la cual to­dos los dominicanos se sien­tan representados, confiados y orgullosos ser coparticipes del rescate de los derechos y libertades, del respeto a la ley y al orden en nuestro país.

Un país donde una mejor calidad de vida se haga una realidad en todos los sectores, con servicios de educación y salud de calidad y donde el desarrollo económico se pue­da sentir en toda la geografía nacional.

A eso aspiramos todos los buenos dominicanos, y ese el objetivo principal de este pri­mer Congreso de la Fuerza del Pueblo, al que hemos sido convocados.

Por eso invito a todos lo que así piensen, particular­mente los jóvenes y aquellos que nunca han logrado es­pacios en los partidos tradi­cionales, a unirse a esta pa­triótica gesta de construir un partido distinto, basado en los más puros principios de­mocráticos, donde reine un espíritu de inclusión social, ideológicamente centrista, evitando los extremos políti­cos que sólo tienden a excluir y no a la unión de la mayoría de los dominicanos.

Lograr transformar la for­ma de estructurar una orga­nización política implica que habrá resistencia, especial­mente en aquellos que per­ciban que el cambio amena­ce sus posiciones o sacarlos de su refugio de confort. Para lograr darle forma a ese sen­timiento entusiasta y hacerlo realidad, el liderazgo inteli­gente del Dr. Leonel Fernán­dez será fundamental.

Será nuestro líder quien fa­cilite las condiciones para que sea realidad lograr un par­tido diferente, capaz de ser una opción para gobernar en el 2024, un partido donde la voz y fuerza del pueblo sea la que guie el accionar de su li­derazgo.

Por nuestra parte, dare­mos esa batalla a lo interno de la Fuerza del Pueblo. Es lo menos que podemos hacer, por nuestros hijos, por nues­tros nietos y por nuestra pa­tria.