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La República miércoles, 20 de mayo de 2020

VERTEDERO

La dura jornada de 10 horas de los operadores de maquinas pesadas para apagar el fuego de Duquesa

  • La dura jornada de 10 horas de los operadores de maquinas pesadas para apagar el fuego de Duquesa

    Antonio Taveras y Manuel Marte operan sus equipos tratando de socovar el incendio. Fotos Jorge Cruz  

  • La dura jornada de 10 horas de los operadores de maquinas pesadas para apagar el fuego de Duquesa
  • La dura jornada de 10 horas de los operadores de maquinas pesadas para apagar el fuego de Duquesa
Javier Flores
Santo Domingo Norte, RD

En República Dominicana hay dos constantes que salen todos los días en los medios de comunicación del país: la evolución y avance del coronavirus (Covid-19) y el incendio del Vertedero de Duquesa, el cual lleva 24 días llenando de humo a la ciudades del Gran Santo Domingo y en ocasiones hasta la provincia de San Cristóbal.

El siniestro ha sacado a relucir varias facetas del lugar en donde va a parar la basura de todo el Gran Santo Domingo. Desde las dificultades que tienen los que viven cerca de allí hasta las vicisitudes que pasan los llamados buzos que escarban dentro de los desperdicios para tratar de sacar algún producto y venderlo o intercambiarlo, y de esa manera poder subsistir.

Otros quienes se han destacado, dentro del mismo vertedero, son los operadores de los camiones y grúas que se encuentran trabajando en el lugar, echándole caliche a las zonas donde aún hay focos del incendio y se encuentran en jornadas largas de trabajo de manera continua para durar menos tiempo trabajando dentro de ese terreno.

“Son 10 horas que acordamos trabajar sin días libres para ver si nos vamos de aquí temprano. Si lo vamos a hacer en un mes, lo vamos a hacer en un mes y nos vamos a fajar para eso”, dice Antonio Taveras justo antes de encender su máquina excavadora.

Taveras de 50 años de edad expresó que entre los mismos operadores acordaron no recibir días libres y trabajar 10 horas diarias para de esa manera reducir el tiempo que estos tienen que durar dentro del vertedero Duquesa.

De acuerdo con él, hasta el momento se labora en dos turnos. Un primer grupo que entra a las 8:00 de la mañana y se va a las seis de la tarde, al cual pertenece y otro pasada las seis de la tarde que en muchas ocasiones tiende a esperar el sol dentro del vertedero.

“Estamos enfocados en terminar, ayudar apagar el fuego pa que el humo no siga llegando a la ciudad y salir de aquí rápido”, decía mientras volvía a encender su máquina excavadora.

El día a día

Para Taveras, los días son “la misma cosa” desde el lunes cuatro mayo, cuando empezó a trabajar en el vertedero. Su alarma le suena entre las 5:45 de la mañana y la seis en punto, para levantarse y comerse el desayuno que le hizo su esposa para poder llegar un “poquito antes” de las 8 a Duquesa y dar por comenzada la jornada laboral.

Ya una vez dentro de su máquina, con una experiencia de más de 25 años operando ese tipo de equipos, su trabajo consiste en ir removiendo la tierra “mala” y luego acomodar la nueva tierra que descargan los camiones.

Los encargados de la operación le dan la comida y aunque su sueldo no es la “gran cosa” le da para sobrevivir y ayudar a sus cuatro hijos, quienes a pesar de que son ya mayores y ya no dependen de él “son sus hijos” y le gusta ayudarlos a que resuelvan sus problemas.

“Tú sabes que aunque ellos ya no dependan de uno, siempre necesitan porque están estudiando o tienen un problema y son mis hijos y me gusta tener siempre para que cuando ellos necesitan, así soy”, expresó el hombre de 50 años.

Una vez dan las seis tarde, procede a apagar su equipo para proceder a dirigirse a su hogar ubicado en el kilometro nueve de la autopista Duarte.

“Cuando yo llego a mi casa, me despojo de todo, me doy un buen baño, cenó y me quedo ahí trancado junto a mi esposa, tranquilo porque no hay de otra”, exclamaba Taveras mientras operaba su equipo y casi vociferando conversaba con reporteros de este diario.

No los protegen

De su lado, Manuel Marte dice que a pesar de que les dan la comida todos los días, a los empleados no se le entrega ningún tipo de protección para prevenir el coronavirus (Covid-19).

“Uno tiene que entrar aquí con sus propias mascarillas, el día que tu no traigas una pues te guayaste pero esto es un sálvese quien pueda, no podemos seguir así”, expresó el hombre que lleva más de 20 años manejando camiones.         

Marte explica que todos dentro de los terrenos de Duquesa están determinados a salir lo más rápido posible del lugar para exponerse menos a los riesgos del Covid-19 y al mismo humo que produce el incendio.

A pesar de la falta de mascarillas, el señor de 45 años de edad exclama que se le ha tratado bien y que las comidas en los dos horarios nunca han faltado.

“Nos dan la comida, siempre estamos bien y tranquilos, en verdad que lo único en lo que pensamos es irnos de aquí lo más pronto posible”, dijo Martes quien mantiene a sus dos hijos y reside con su esposa en el sector de Villa Mella.