Inseguridad
No hay paz para muertos en el cementerio de Hato Nuevo

Juan Mercedes, encargado de la seguridad en el cementerio de Manoguayabo, donde el pasado viernes un grupo de estudiantes profanaron una tumba, reveló a LISTÍN DIARIO que allí la vigilancia es deficiente durante las noches y fuera de su horario de trabajo.
Basura, escombros y muestras de vandalismo y profanación son algunas de las características que se observan al ingresar en el cementerio de Hato Nuevo, en Manoguayabo, de Santo Domingo Oeste, donde el pasado viernes un grupo de estudiantes destrozaron una tumba y sacaron sus restos.
El camposanto se observa como un lugar donde los muertos no descansan en paz, debido a los constantes sucesos que narran su cuidador y los habitantes del sector.
Ubicado en la carretera de Manoguayabo, el cementerio está en pleno sector, rodeado de una escuela pública, colmados, viviendas y hasta de una cancha de baloncesto. El camposanto, además, tiene una entrada en la parte posterior sin puerta y sin vigilancia, lo que permite a cualquier persona de los alrededores ingresar.
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