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La República lunes, 20 de mayo de 2019

Policías y militares retirados fortalecemos la democracia

  • Policías y militares retirados fortalecemos la democracia
Rafael Guillermo Guzmán Fermín
Santo Domingo

El domingo 12 de mayo del presente año tuvo lugar en el club Los Prados del D.N. el acontecimiento cívico-patriótico más importante desde la Revolución de Abril de 1965 hasta nuestros días. Un hecho histórico, en donde se reunieron libre y voluntariamente más de 2,600 policías en situación de retiro.

Evento donde estaban presentes 12 exjefes policiales, un expresidente de la DNCD y unos 90 generales retirados de la institución, quienes amparados bajo el pleno ejercicio de sus derechos constitucionales, civiles y políticos, de manera disciplinada, pacífica y ordenada se adhieren al clamor popular de más del 70% de los ciudadanos del país que se oponen a una nueva  modificación de la Constitución de la República, con el único propósito de permitir una segunda reelección presidencial consecutiva y así facilitar un tercer mandato también consecutivo del gobernante de turno.

Antes de continuar considero oportuno resaltar que, desde la heroíca Gesta de Abril del 65, cuando un grupo de militares y policías respaldaron el reclamo popular del retorno a la Constitución, violada en el año 1963 y el regreso del presidente constitucional Juan Bosch, en nuestro país nunca se ha vuelto a producir un intento de Golpe de Estado, ni cuando vivimos los delicados momentos de la invasión de Playa Caracoles en el año 1973 ni en las anárquicas revueltas de abril de 1984, pues en cada uno de esos episodios difíciles de la historia reciente, los cuerpos armados de la Nación cumplieron con su sagrada misión constitucional de mantenerse leales y obedientes al poder civil legalmente constituido, tal como lo han seguido haciendo hasta el día de hoy.

Sin embargo, es preciso aclarar que, en aquellos trágicos hechos del pasado nuestras FF.AA. y P.N. de esa época fueron adoctrinadas bajo la influencia de una dictadura y las secuelas del trujillismo, y que ahora, por el contrario, por la evolución positiva y la formación doctrinal de las nuevas generaciones que pasamos por nuestras honrosas instituciones, fuimos formados, adoctrinados y disciplinados bajo el encofrado de la democracia, para protegerla, a fin de garantizar el libre ejercicio de los derechos ciudadanos consagrados en una Constitución, sobre la cual juramos cumplir y hacer cumplir.

¡Absolutamente somos policías y militares NACIDOS DE LA DEMOCRACIA!

En este contexto, podemos afirmar que son infundadas y carentes de los ingredientes de veracidad y justicia las críticas de algunos comentaristas, ya sean por ignorancia histórica u otras razones -que por demás respetamos porque eso es la democracia- de decir que ese magno acontecimiento cívico fue con la intención de “meter miedo” a algunos sectores.

¡Esas afirmaciones son totalmente falsas! Pues debido a las poderosas razones expuestas aquí, todo el mundo sabe que, a pesar de hechos aislados que puedan ocurrir, en República Dominicana ya no existen militares y policías para meter miedo, pues durante los últimos 40 años solo se han formado para fortalecer y proteger la democracia, y de esas generaciones provenimos nosotros. ¿De qué miedo es que hablan entonces?

Lo que sí puedo afirmar con certeza es que, las FF.AA. y P.N. cuando colocan en situación de honroso retiro a sus miembros, hacen entrega a la sociedad de “civiles especiales”, preparados para vivir en una democracia constitucional, donde se respeten con la mayor fuerza cívica los postulados de la Constitución, las leyes y los valores patrios, porque a decir verdad, los estamentos militares y policiales son esencialmente una “fábrica” de hombres y mujeres para servir a los más altos intereses de la Patria y vivir en democracia, pues nos adoctrinaron para obedecer y respetar las leyes y normas de convivencia, además de que a nuestros propios hijos les inculcamos esos mismos valores cívicos y disciplina, por lo que a su vez somos multiplicadores que entregamos buenos ciudadanos a la sociedad.

Y para aclarar más estas distorsiones y puntos de vistas interesados, me permito citar el artículo 49 sobre la Ley de  Libertad de Expresión e Información: “Toda persona tiene derecho a expresar libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, por cualquier medio, sin que pueda establecerse censura previa.”, postulado este que adquiere mayor valor cuando se entiende que ese acto nunca antes visto, aunque fue eminentemente una expresión cívico-patriótica, bajo nuestras prerrogativas civiles y políticas en democracia, en el que simplemente decidimos ofrecer nuestro respaldo al expresidente Leonel Fernández, un ciudadano de altos méritos que ha enarbolado los postulados de la defensa de la Constitución, como ente sustantivo de la democracia y estabilidad social ante las amenazas del continuismo del poder sin límites y del fantasma de la tiranía.

Es de ahí, que aquellos que pretenden infructuosamente vincular esta actividad cívico-patriótica con el pretérito nebuloso del trujillismo, están más bien demostrando que sufren del síndrome del “Efecto Espejo”, pues suelen ver en la acción de los demás ese TRUJILLISMO que tienen ellos en sus cabezas.

Por tanto, los más de 110,000 retirados que durante décadas servimos a la Patria con alta vocación de sacrificios dentro una carrera dominada por la justicia, la virtud, la razón y la templanza severa, no podremos llevar jamás con nosotros ni la mezquindad de la traición, ni mucho menos el germen miserable de la conspiración, pues todo lo que hemos aprendido es consagrar nuestras vidas a la protección y defensa de la Patria, la democracia y la libertad.

En fin, simplemente lo que estamos haciendo es creando nuevos paradigmas, pues estos son una especie de binoculares a través del cual vemos el mundo de una forma diferente, para dar paso al poder esencial de los procesos de cambios graduales que fortalezcan los cimientos de un Estado Social y Democrático de Derechos, tal como consagra la Constitución de la República.

¡DIOS, PATRIA y LIBERTAD!