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La República sábado, 15 de diciembre de 2018

URBE

Garantiza enmendarán injusticias que se cometan en desalojos en proyecto Domingo Savio

  • Garantiza enmendarán injusticias que se cometan en desalojos en proyecto Domingo Savio
  • Garantiza enmendarán injusticias que se cometan en desalojos en proyecto Domingo Savio
  • Garantiza enmendarán injusticias que se cometan en desalojos en proyecto Domingo Savio
Adriana Peguero
Santo Domingo

Yuberlkis Cuevas habitaba en una casa construida de hojalata y pedazos de zinc oxidados a orillas del rio Ozama, pero la pasada semana a las 5:00 de la madrugada, mientras dormía con sus tres hijos, la despertó una voz autoritaria pidiéndole que saliera, rompieron la puerta de la vivienda a mandarriazos y los echaron.

“Destruyeron mi casa… Me dejaron en la calle con mis tres hijos y no me dieron un centavo. Ellos llegaron y no tuvieron piedad de nosotros. Les pedí que me dejaran vestir a mis hijos, pero siguieron rompiéndolo todo y he quedado desamparada y sin dinero”, describió la joven que habita en el barrio Los Guandules.

Yubelkis, quien tiene 23 años de edad, explicó que vivió momentos de desesperación aquel día cuando vio su patio “nublado” de guardias y policías, así como civiles con herramientas destruyendo las casas de más de 60 personas, la mayoría de las cuales están en su misma situación, arrimados o en las calles.

“A la primera casa que le entraron con ganas fue a la mía. Eso es un abuso, porque cuando ellos llegan y rompen la puerta, no les importa si uno está desnudo o no. Yo por suerte tenía un bóxer y una blusita de dormir, pero ellos agarraron mis muchachitos que estaban llorando por el miedo y me lo sacaron a la calle así sin ropa”, narró.

Explicó Yubelkis que después del episodio, ninguna autoridad se les ha acercado para definir su situación y que lo único que saben es lo que dice la intimación que les hicieron 13 días antes de que sus viviendas fueron echadas abajo, que ocupan una área verde.

El equipo de LISTÍN DIARIO que recorrió la zona desalojada, habló con familias impactadas, las cuales dijeron desconocer su suerte, porque aunque a sus vecinos les pagaron entre 200 mil y 350 mil pesos, otros como el caso de Daysis de la Rosa, con siete meses de gestación, esperan ser indemnizados.

“En cinco semanas aproximadamente yo doy a luz, pero no sé cuál es mi suerte. Ahora mismo mi familia está repartida en varias casas y no quiero vivir así. Yo quiero que cuando mi cría nazca, yo tener un techo seguro para criarlo junto a mis otros dos hijos”, dijo con voz llorosa.

Su casa ocupaba un espacio de unos 40 metros de tierra, apiñada con otras construidas también con hojalata y pedazos de zinc, pero aunque estaba a unos pasos del Ozama, ella se sentía más segura, pues ahora de techo tiene las nubes.

Fue el Misterio Público

El director de la Unidad para la Readecuación de La Barquita y Entornos (URBE), José Miguel González Cuadra, aclaró que fue el Ministerio Público que realizó los pasados desalojos, pero que si se cometió injusticia con algún habitante, será reparada.

“Las personas que sientan que se cometió una injusticia, que vayan a la oficina con el párroco y los presidentes de las juntas de vecinos, que nosotros solucionamos en conjunto”, agregó.

Explicó que el Ministerio Público tenía una orden de que todas las casas que fueron construidas en la zona a impactar, después que el presidente Medina hizo el anuncio, no se podían considerar.

“Se les dijo a las personas que aunque se mudaran, no se iban a tomar en cuenta. Entonces el Ministerio Público se le notificó, ellos tienen toda la información y ellos fueron los que actuaron en los casos de las personas que se mudaron recientemente luego de que la Oficina Nacional de Estadísticas hizo el censo y también URBE hizo el suyo”, aseguró.

Aclaró que URBE les da los valores que corresponden por lo que cuestan las casas, realiza los traslados o mudanza de las personas, pero que la parte de los desalojos corresponde al Ministerio Público.

“Las personas impactadas son las que hacen las diligencias de donde se quieren mudar o donde van a comprar, pero nosotros no mandamos a nadie para la calle sin antes pagarles sus propiedades”, aseguró González Cuadra.

No obstante, las personas que han recibido sus pagos, aseguran que con la cantidad que les pagan, no pueden construir una vivienda.

El señor Manuel Pérez destacó que a su madre le dieron 350 mil pesos por una vivienda de aproximadamente 45 metros que tenia de hojalata y zinc a unos pasos del rio Ozama y que compró un solar por 90 mil en Villa Mella, pero con el dinero restante no le alcanza para hacer una casa de block.

A propósito de estos desalojos el editorial de LISTÍN DIARIO, correspondiente a este sábado, dice que "el desalojo de estos sectores es uno de los procedimientos previos para erigir allí, en su favor, un modelo habitacional más digno. Así como el Gobierno limpió de casuchas las riberas del Ozama para erigir la moderna ciudad de La Nueva Barquita, en la parte oeste del río, así existe el propósito de hacer un proyecto híbrido en Domingo Savio. Son iniciativas plausibles, imprescindibles, necesarias e impostergables. Pero hay que cuidar las formas de los procedimientos".

Nómadas

Orquídea Mateo y si hija de nueve años de edad, también están en las calles y sin esperanza de conseguir un techo, porque se ganan la vida vendiendo periódicos en los semáforos.

“Señor presidente le pedimos piedad. No sabemos que vamos a hacer, porque no tenemos salario y tampoco tenemos promesas de que estamos en la lista de los beneficiados con el pago de la casa, porque nos dicen que los que nos sacan por ocupar área verde, no tenemos derecho a nada”, imploró.

Dijo que lo único que le da esperanza es que el presidente Danilo Medina es un hombre de buenos sentimientos y cuando se entere lo que le están haciendo, va a buscar una solución inmediata.

“Esta gente que están realizando los desalojos, juegan con nuestra paz. No es justo que nos hagan esto en pleno diciembre. Dónde le voy a hacer la cena de Navidad a mis hijos, que me responda alguien?”, dijo con voz temblorosa.

El caso de María del Carmen Rondón también lastima el corazón del ser humano más indolente, porque anda con sus tres hijos como una gallina con sus pollitos, sin un rumbo fijo y con sus ajuares repartidos en diferentes casas de amigos.

“Yo no estoy en paz, porque duermo en la casa de un familiar que está censada y en cualquier madrugada de estas van a llegar esos verdugos y nos van a hacer lo mismo. Esta ha sido la peor navidad que he tenido en mis 26 años de edad”, manifestó.

Manuel Pérez dice que Dios lo ha amparado, pues las casas de sus vecinos todas fueron demolidas y todavía la suya está en pie.

En el año 1993 compró el solar que ocupa su vivienda en 1,500 pesos y aunque su casa tiene parte dentro del rio Ozama, está aferrado a ella.

“Yo me gano la vida en el chiripeo en la calle y de aquí yo salgo para una casa. A mí no me van a dejar en las calles con mis tres hijos, no”, manifestó, mientras su esposa le daba el seno a su bebe de tres meses de nacido.

Asimismo la señora Yanett Medina dijo esperar la visita del presidente Danilo Medina, para que vea los abusos que están cometiendo con ellos.

Dijo que apoya el proyecto, porque dotará de una vía amplia a los lugareños, pero que la forma en que lo están haciendo, solo atropella a cientos de personas que tienen más de 40 años viviendo allí.

Y es que según dijeron, nadie les ha explicado los alcances del proyecto Domingo Sabio ni mucho menos se les ha definido su situación, pues solo han demolido sus casas.

El proyecto

El proyecto de transformación urbana integral Nuevo Domingo Savio comprende los barrios capitalinos La Ciénaga y Los Guandules, el cual beneficiará a 45 mil personas.

“Nos hemos propuesto abrir el barrio, conectarlo con el resto de la ciudad”, expresó. Asimismo, “hacer de él un ejemplo de orden, seguridad y buena convivencia comunitaria”, expresó el presidente Danilo Medina cuando anunció el proyecto.

Implica además la construcción de un correcto alumbrado, alcantarillado, parques, escuelas y estancias infantiles.

El proyecto es tan ambicioso como La Nueva Barquita, pues incluye la creación de empleos y formación para su gente.


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