caso llenas Aybar

El paraíso de José Llenas Aybar era la casa de su abuela

Ileana Nadal viuda Aybar, la abuela del adolescente Llenas Aybar, no sabe si el vacío que siente se podrá llenar de alguna manera. 

José Rafael Llenas Aybar, el infante asesinado de 32 puñaladas en 1996.

José Rafael Llenas Aybar, el infante asesinado de 34 puñaladas en 1996.Archivos

Algo en que todos coinciden en señalar es que la casa de Ileana Nadal viuda Aybar, abuela del niño José Rafael Llenas Aybar, era su paraíso, porque allí se conjugaba todo lo que él ansiaba a manos llenas; naturaleza, marotear, nadar y una que otra travesura de todo muchacho en casa de su abuela.

lleana Nadal viuda Aybar, la abuela del adolescente Llenas Aybar, no sabe si el vacío que siente se podrá llenar de alguna manera. 

“Yo como abuela disfrutaba mucho de mi nieto entre nosotros, era un niño que le encantaba estar en familia, disfrutaba mucho de las cosas sencillas y simples”.

Cuenta que a cada momento se le podía ver nadando en la piscina de su residencia, subirse a los árboles y coger cajuilitos solimán, de la cual tenía una mata muy linda.

Por otra parte destaca que José era un niño que le gustaba la naturaleza, le extasiaba el jardín de su residencia y gustaba sembrar girasoles, porque tenía preferencia por las flores de color amarillo, recuerda la cariñosa abuela con ojos vidriosos a punto' de llorar.

"Era un niño que llenaba mucho el ambiente familiar, y diré más, para la corta edad que tenía era un ser con una sensibilidad muy bella, le gustaba ayudar al otro, tenía un corazón muy noble y era amable como el que más, según 10 manifestaron los que le rodeaban y le conocieron", advierte Nadal.

Recuerda que una vez José y su padre estaban en la calle y el infante le pidió dinero a su padre para comprar un refresco, al volver donde estaba su padre, éste le cuestionó que dónde estaba lo que él había ido a comprar y José le contestó que había un niño que tenía hambre y él le regaló el dinero.

"El niño sentía un amor especial por los niños más humildes, yo lo recuerdo con ese corazón lleno de amor, así se lo manifestaba y expresaba a todo el mundo", recuerda.

La abuela afirmó que cuando mira el patio de su casa, aunque no sea muy extenso, lo disfruta bastante al igual que hacía el occiso. El patio es el sitio donde más recuerda al infante con todo tipo de actividades alrededor de la naturaleza.

Habla la tía Rosalía

Rosalía Moncada, tía abuela del menor Llenas Aybar, lo describe como un niño inquieto, que se movía mucho, estaba lleno de vida a su edad. “En mi casa está todavía la bicicleta del pequeño, porque iba todos los días a 'montarla en compañía de mi nieto".

Subraya que en la actualidad ella y su familia pasan momentos duros y que ha transcurrido un año muy fuerte, porque al revivirlo y recordarlo a diario les hace sentir como si estuviesen pasando en estos momentos por los angustiosos minutos que vivieron hace solo un año.

"Al parecer la carne sigue fresca, no hemos cicatrizados", a la vez que ponía el ejemplo de una herida que no ha cicatrizado lo suficiente, pero que de repente se lastima y vuelve a estar en carne viva que es el caso que está aconteciendo en estos días.