SONAJERO

La recia Paris

Si existiera un Premio Nobel de la farsa o del humor, nadie le arrebataría el cetro a la sociedad norteamericana. La nación de mayor consumo de drogas del mundo y “madre” de los más de 10 mil soldados muertos en Irak inventa a sus enemigos (luego de ser aliados), como Osama Bin Laden, y además, para entretenerse, promueve ídolos, mientras más rubios, mejor. En estos días, la sociedad del Milky Way, inventora de las papas de McDonald y protectora de O. J. Simpson (acusado y descargado por el asesinato de su esposa), se da banquete al poner al mundo (por el poder mediático) a los pies de la flacucha, de nariz alargada y dizque mirada sensual, Paris Hilton. Por más que pataleó, la muchachita del perrito, con más dinero que poros, no pudo evitar las vacacioncitas en una celda de Los Ángeles por manejar borracha o medio ‘turuleca’. La niñita heredera de un emporio hotelero no tuvo la suerte de la mega estrella del pop, Michael Jackson, quien, sin ruborizarse, ha confesado que no duerme bien si no tiene un muchachito al lado. La célebre rubia que Gringolandia graduó de diseñadora, cantante, actriz, modelo y perfumista, no lució pinta de Quinta Avenida el día que la sacaron de su paradisíaca mansión. El país que cena pavo el último jueves de noviembre y le encanta el petróleo de tierras ajenas enfoca sus lentes a la chica de melena dorada, lavada no sé con qué champú. Paris, otrora silueta de cotizadas pasarelas y rostro buscado en bebentinas, es, junto a la ex princesita del pop, Britney Spears, y la modelo Lindsay Johan, actual ícono y marioneta del entretenimiento norteamericano. Las tres caminaron en taquitos, creyeron cuentos indios y ahora sufren las consecuencias del monstruo que las infla y luego cobra caro sus regalos disfrazados.

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