“Evita”: poder y política, pero, sobre todo, mucho talento dominicano
La puesta en escena evitó el exceso y apostó por una sobriedad calculada. Esa decisión no fue casual: la escenografía y el vestuario funcionaron como metáforas de un poder que se construye tanto en la opulencia como en la precariedad.
Valeria Dávila, en el rol de Evita, no interpretó simplemente a un personaje histórico: encarnó un cuerpo atravesado por la política, el deseo y la enfermedad.
El montaje dominicano de Evita en el Teatro Theamus no debe leerse únicamente como la reposición de un clásico del teatro musical, sino como un acto de arqueología emocional. La figura de Eva Perón, tantas veces convertida en mito, aquí se despliega como un prisma que refleja las tensiones entre poder, fragilidad y memoria colectiva.
La puesta en escena evitó el exceso y apostó por una sobriedad calculada. Esa decisión no fue casual: la escenografía y el vestuario funcionaron como metáforas de un poder que se construye tanto en la opulencia como en la precariedad.
El brillo de los trajes contrastaba con la desnudez de los espacios, recordándonos que el mito de Evita se sostiene en la tensión entre lo que se muestra y lo que se oculta.
Una de las escenas de "Evita", en Theamus, un montaje que trascendió la anécdota histórica para convertirse en un ensayo escénico sobre el poder y la fragilidad.
Valeria Dávila, en el rol de Evita, no interpretó simplemente a un personaje histórico: encarnó un cuerpo atravesado por la política, el deseo y la enfermedad. Su voz, a ratos luminosa y a ratos quebrada, fue el vehículo de una contradicción esencial: la mujer que se convierte en símbolo y, al mismo tiempo, se consume en ese proceso. Roger Manzano y Gedeón David complementaron esta lectura, ofreciendo figuras que orbitan alrededor de Evita como satélites de poder y crítica.
Lo más interesante del montaje fue su capacidad de resignificar a Evita en clave dominicana. En un país donde la política aún se vive como espectáculo y donde el carisma personal puede eclipsar las instituciones, la obra se convirtió en espejo incómodo.
El público no solo asistió a la historia de Argentina en los años cuarenta; asistió a una reflexión sobre nuestras propias dinámicas de poder, sobre la fascinación por los líderes que se convierten en mitos y sobre la fragilidad de las promesas colectivas.
En tiempos de saturación mediática, la escena se convierte en un lugar donde la memoria se encarna, donde los cuerpos recuerdan y donde la historia se vuelve presente.
“Evita” en Theamus fue un montaje que trascendió la anécdota histórica para convertirse en un ensayo escénico sobre el poder y la fragilidad. Una producción que, lejos de repetir fórmulas, se atrevió a interpelar al público dominicano con preguntas urgentes y universales.
Con música de Andrew Lloyd Webber y letras de Tim Rice, Evita narra la intensa vida de Eva Perón, desde sus humildes orígenes hasta convertirse en una figura clave en la historia argentina.
El musical Evita en el Teatro Theamus de Blue Mall (abril 2026) fue una producción dominicana de gran formato.
El musical Evita en el Teatro Theamus de Blue Mall (abril 2026) fue una producción dominicana de gran formato que combinó rigor técnico, talento joven y una lectura vibrante de la figura de Eva Perón.
Con dirección de Luis Marcel Ricart y un elenco encabezado por Valeria Dávila, Roger Manzano y Gedeón David, Bishma Cruz es Magaldi y Thaice Bayard es amante de Peron.
El montaje se destacó por su fuerza escénica, su estética cuidada y su capacidad de conectar emocionalmente con el público.
El musical se presentó los días 16, 24, 25 y 26 de abril y regresa en una función especial el miércoles 6 de mayo en el Teatro Theamus, quinto nivel de Blue Mall, Santo Domingo.
La dirección general de Luis Marcel Ricart y su elenco principal está a cargo de Valeria Dávila (Evita), Roger Manzano (Juan Perón), Gedeón David (Che); la coreografía es de Gracelina Olivero, con matices de tango y elegancia corporal; la dirección vocal de Claudia González y Paola Prado; vestuario diseñado por Danilo Cerovic y confeccionado por Magdalena Gutiérrez; la escenografía Angélica Lora y Tracke Stage y el sonido y luces Grupo Luxart con el diseño de Luis Marcell Ricart.

