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Entretenimiento miércoles, 09 de marzo de 2022

Patricia Ascuasiati deja sus huellas imborrables en la danza dominicana

El adiós a una creadora incansable y artista apasionada y que además de sobresalir como bailarina y coreógrafa, fue actriz y maestra de varias generaciones

  • Patricia Ascuasiati deja sus huellas imborrables en la danza dominicana
Ramón Almánzar
Santo Domingo, RD

Patricia Ascuasiati puso sus pies de oro sobre el escenario por más de 40 años y con su muerte, acaecida este miércoles, dejó sus huellas marcadas, imborrables, en el arte de República Dominicana, donde ejerció una vida dedicada a la danza, la coreografía y enseñanza del ballet.

En el año 2007, por el mérito de su labor y su “…preocupación por la exaltación de los ritmos y temas dominicanos…”, el Estado Dominicano (Ley 41-00) la declaró Gloria Nacional de la Danza. 

Además de la producción y dirección de espectáculos del teatro y la televisión nacionales y en la actualidad, como  guionista cinematográfica.

Ascuasiati es definida por los profesionales del área de la danza como una creadora incansable y artista apasionada y que además de sobresalir como bailarina y coreógrafa, fue actriz y maestra de varias generaciones.

En su vida artística produjo y dirigió importantes proyectos artísticos, espectáculos teatrales y televisivos que destacan por su alto nivel de sensibilidad y formación en las bellas artes, afirman sus cercanos.

"La danza ha sido mi oficio, mi todo, la actividad más placentera y mi terapia emocional. Hoy es la inspiración de mi nuevo arte”", dijo Ascuasiati en abril de 2019 en una entrevista publicada por el periódico El Nacional.

Para entonces, 2019, abría su muestra “La danza, el arte, el artista” como una celebración por el Día Internacional de la Danza, que se festeja el 29 de abril de cada año.

Entre sus logros más destacados figuran: coreógrafa residente del Ballet Clásico Nacional 1994-2000; así como directora de los centros educativos Escuela Contemporánea de Danza 1984 a1989; Patricia Ascuasiati Escuela de Formación Artística 1994-2005; Escuela Nacional de Danza 2000-2004; Danza Banreservas 2008 a la actualidad.

Patricia fue productora, directora artística y/o coreógrafa  de los eventos nacionales Premios Casandra,  Juegos Nacionales Mao 97, y Romana 99,  Premios Atleta del Año y Concurso Nacional de Belleza.
 
También fue creadora y productora del  evento artístico y cultural La Casa por la Ventana.  Ediciones 2004 Casa La Torre;  2008 Orange Dominicana, 8 Aniversario;  2010 En las Cuatro Esquinas y próximamente en cartel: 2014 Noche Larga de los Museos.  

Por igual, fue merecedora de múltiples reconocimientos, por los Premios El Dorado y los premios Casandra.

En su hoja de vida también tiene su nombre en el cine con actuaciones en películas como "Piedra de Sangre" (2016), "La Gunguna" (2015) y "Detective Willy" (2015).

Patricia viene de una generación, la segunda del la danza dominicana, que supo mantener en alto la continuación ascendente de aquel primer cuerpo de ballet impulsado en plena mitad del siglo XX por "La Madame” Magda Corbett, quien llegó al país en diciembre de 1947 desde Hungría para enseñar los primeros pasos a toda una camada de bailarines profesionales en República Dominicana.

Durante su vida mostró un apego incondicional a su patria y no tuvo la necesidad de salir a estudiar fuera de Santo Domingo, donde nació, para convertirse en una bailarina estelar.

"Yo quise estudiar fuera y mis padres me hicieron entender que aquí o en cualquier lugar yo iba a ser lo que iba a ser", dijo en abril de 2017 al programa "Solo para mujeres" que conduce Zoila Luna por Zol FM.

Incluso, en los veranos ella optó por quedarse y recibir las enseñanzas de "grandes maestros" que venían a Santo Domingo: "Nosotros crecimos aquí con lo mejor en este país".

El oficio de ser bailarina lleva numerosos sacrificios que van desde lo emocional hasta lo físico como lesiones en los pies.

En su caso, se cuenta "entre las pocas que no tiene lesiones porque las compañeras todas" sufren las consecuencias de los escenarios que no siempre son los más adecuados para la danza.

Su conciencia artística y su honestidad personal le motivaron a la enseñanza y hasta sacrificó su propia permanencia en la danza al permitir que los nuevos talentos ocuparan posiciones como la que ella mantenía en el Ballet Nacional Dominicano.

"Entendì que debía salir de la fila, que estaba haciéndole sombra a una cantidad de gente que venía ahí, que no iba a estar ahí hasta que yo no saliera del medio", dijo a Zoila Luna.

Se salió del cuerpo de bailarines del Ballet Nacional en 1994 y regresó al año siguiente ante la invitación de la también bailarina estelar Carmen Heredia de Guerrero, esta vez para ser coreógrafa, una transición madura que le posibilitó un nuevo reto artístico.

¿Dolió guardar las zapatillas?, le preguntó Zoila Luna. Su respuesta: "Duele, como no, duele, pero cuando tú tienes cómo sustituir eso, ya, pero duele bajarse, duele salir del escenario, duele el aplauso que se perdió... me duele tanto que no me duele, uno se anestecia".

En su memoria quedaban intactos numerosos momentos de grandes ovaciones, de aplausos sonoros, del soberano público que levantaba de sus asientos a rendirle tributo ante su entrega total.

"Extraño los aplausos de pie, aquel público se paraba como una horda, me llena de emoción, aquella vez de Ojalá de Sonia Silvestre en Bellas Artes cuando ese público hizo fú (se levantó a aplaudir) y no a mí, a mis compañeros, porque éramos 23 mujeres y hombres que emprendimos la labor en este país de hacer de la danza un oficio profesional, que lo hicimos, nuestra batalla está librada, pienso que dejamos una profesión que la juventud sigue", expresó en "Solo para mujeres".

Con un pasado de temporadas de fabulosas actuaciones y huellas imborrables en los escenarios dominicanos, Ascuasiati ahora danzará con los ángeles tras construir una carrera terrenal como artista en toda su extensión, como ella mismo dijo: "A través de todos mis ejes. Desde mis cuatro puntos cardinales. Desde y hasta todos los puntos posibles de mi geometría".

Patricia Ascuasiati era hija del ingeniero Carlos Ascuasiati y la diseñadora Gisela Domínguez (ambos fallecidos). Era madre de Mikusy, de 37 años, Carlos Adolfo, de 39 años, y Marcos Iván, de 20. La artista tenía varios hermanos.

Patricia Antonia Ascuasiati Dominguez nació el 24 de agosto de 1958 y murió el miércoles 9 de marzo de 2022 a los 63 años de edad debido a los traumas causados por un accidente, el pasado 15 de febrero, en el que está involucrada su amiga Marylouise Ventura.

Marylouise cumple tres meses de prisión preventiva en la cárcel Najayo Mujeres.