PRESENCIA DOMINICANA

Un objetivo dominicano

Necesita José Ramírez disparar en la próxima campaña de liga mayor quince cuadrangulares y estafarse trece almohadillas para convertirse en el noveno jugador y primero nacido en tierra dominicana, en acumular en su carrera una combinación de trescientos jonrones y trescientos bases robadas.

Las posibilidades son más que positivas, el antesalista de los Guardianes promedia 31.6 cuadrangulares y 32 estafas por temporada en los últimos cinco años. Esta, deberá ser la más importante proeza alcanzada por un dominicano en el certamen que se avecina.

En la lista de los que la han concretado solo hay un jugador del cuadro interior, Alex Rodríguez que alcanzó 696 jonrones y 329 estafas, este último renglón aderezado con un 81.2% de éxito. De los siete restantes, dos tienen ya un nicho en Cooperstown, Willie Mays (660-338), que inauguró el cuadro en 1970 y Andre Dawson (438-314) y otro, Carlos Beltrán (416-311), elegido el año pasado, será exaltado el próximo verano. Dos más deberían estar en ese consagrado recinto, Rodríguez y Barry Bonds (762-514), razones de índole ético lo han impedido. El padre de Barry, Bobby Bonds (332-461), Reggie Sanders (305-304) y Steve Finley (304-320) completan el exclusivo grupo.

Con dominio por encima del promedio de las cinco habilidades principales que el béisbol exige a un jugador de todos los días; Ramírez, bateador ambidextro, se destaca principalmente en la ofensiva. Genera poder y domina la zona del plato con equilibrio, no es swing libre, pero tampoco tan paciente que perjudique dejando pasar envíos conectables, aun cuando parezca que llegan fuera del área de strike. Contribuye además con una eficiente velocidad que proporciona excelentes resultados al desplazarse en las almohadillas. Logra con frecuencia esa base extra tan necesaria en situaciones decisivas, tanto en el robo como aprovechando la ofensiva con vocación de remolque de sus compañeros. Su defensa no es espectacular, pero resguarda su posición en la antesala con seguridad, alcance y brazo más que adecuadamente.

Con 33 años y un flamante contrato de siete, la ruta al Salón de Fama para José Rmírez está abierta. Cuando consuma la hazaña antes indicada, habrá dado un paso gigantesco hacía ese objetivo.