La decencia agoniza

Si la decencia no está muerta, por lo menos agoniza ante los ojos impasibles de la sociedad.

Sus principales indicadores están de capa caída, aplastados gradualmente por un conjunto de conductas, expresiones e irrespetos que nos han hundido en el “descalabro moral”, ya denunciado por la iglesia.

Los valores de la decencia son aquellos que modelan las buenas costumbres, promoviendo la honestidad, la dignidad humana, el pudor, la moralidad y el respeto al honor de las personas, a las leyes y a las normas que cincelan la sociedad civilizada.

Suscríbete Gratis

Por favor, regístrate ahora para seguir leyendo

¿Ya estás registrado? Inicia sesión aquí