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Editorial miércoles, 26 de enero de 2022

A la inflación importada, una respuesta nacional

 

Con el determinante peso que tienen el gas propano y el gasoil en la economía popular, una política especial de subsidios a estos combustibles puede ser uno de los paliativos a la inflación.

El alza continua en el gas afecta a todos los hogares del país, más gravosamente a los pobres, mientras que un galón de gasoil caro impacta los costos del transporte y la agricultura.

Aunque el gobierno se había hecho el propósito de no aplicar un nivel de subsidios equivalente al 80 por ciento de su precio al consumidor, tal como lo hizo en 2021, es aconsejable reconsiderar el esquema por lo menos para estos dos hidrocarburos.

De hecho, el gobierno tuvo que incurrir en subsidios por un monto de mil millones en lo que va de mes, aunque en porcentajes menores, según el tipo de combustibles, a los que destinó el año pasado, sumando más de 15,000 millones por este concepto.

Si queremos enfrentar la inflación importada, hay que buscar respuestas nacionales a este desafío.

¿Cómo? Pues volcando más recursos todavía para producir los alimentos que hasta ahora importamos pagando un alto costo en fletes y por su valor de mercado.

Solo produciendo más comida, en mejores condiciones de costos, movemos la economía agrícola, aseguramos la oferta a los consumidores dominicanos y a los turistas que fluyen a nuestros hoteles y resorts.

El ministro de Agricultura, Limbert Cruz, ha dicho que el abastecimiento de alimentos está asegurado. Al menos con los bienes de mayor consumo, pero la gente grita en los mercados y supermercados por los sobreprecios.

Las quejas de los consumidores no solo con estas alzas en los productos sino con otros servicios esenciales atizan un clima de agitación y desasosiego en tiempos de inflación y de pandemia.

Nadie quisiera navegar en medio de estas fuertes marejadas que, a su vez, desatan inestabilidad e inconformidad popular, por lo que todo sacrificio factible y posible del gobierno en su manejo de la crisis será siempre mejor que cruzarse de brazos, o sencillamente culpar a la inflación importada de estos desajustes.