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Editorial sábado, 22 de enero de 2022

Hora de cierre sin estrés

Miguel Franjul

Pocos años atrás, la hora de cierre de nuestros diarios era una prueba de fuego para los editores y el personal de impresión y circulación. 

Había un plazo fatal que, si no se cumplía, podría mermar la venta del periódico en la calle (o al pregón) o disgustar a los clientes porque la costumbre era leerlo bien temprano. Un cierre ideal sería a las 12:00 de la noche, pero difícilmente se conseguía, pues antes del Internet y de las redes sociales, los periódicos, al tener el monopolio de la información, estaban obligados a dar la última novedad. 

Tanto es así que, aún con todos los medios digitales difundiendo noticias a toda hora, las portadas del diario en papel son las que se muestran y sirven de referencia para análisis y comentarios en los programas matutinos de televisión. 

Huellas de los viejos hábitos. 

Ahora, gracias a la tecnología, los impresos pueden levantar sus horas de cierre sin sufrir estrés. Por ejemplo, a las 8:00 o a más tardar las 9:00 de la noche, porque gradualmente han dejado de dar noticias de último momento y no tienen necesidad de esperar que culmine el día para mostrar contenidos actualizados.

 Ese rol lo juegan los digitales, como excelentes complementos en los nuevos modelos de cobertura y difusión de las noticias, y de hecho esa ventaja ha resultado muy favorable a los periódicos en papel. 

Porque ya los periódicos entienden que deben enfocarse en contenidos más apropiados y deseados por los lectores y estos contenidos pueden planificarse y editarse bien temprano, sin necesidad de montar una guardia de vigilancia noticiosa toda la noche. 

Como los periódicos subsisten gracias a su base de suscriptores, de los anunciantes y de otras modalidades mercadológicas, no tienen que preocuparse mucho por extender hasta la madrugada sus horas de impresión. 

 Con los nuevos horarios de cierre, los ejemplares llegan ahora más temprano a los suscriptores. Y nosotros, los editores, nos quitamos de encima una enorme carga de alta presión que solo la conocen quienes hemos lidiado con estas logísticas toda la vida.