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Zona Este jueves, 27 de marzo de 2008

ENTREVISTA

Benito Martínez: comerciante por naturaleza

Poseedor de múltiples cualidades, sobresaliendo entre ellas la terquedad a la hora de defender sus ideas, una responsabilidad que raya en lo enfermizo y un sentido del humor envidiable, a sus 36 años Benito Martínez Cepeda ha sabido cómo dirigir las operaciones comerciales de Almacenes del Este y Pl

  • Benito Martínez: comerciante por naturaleza
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Muchos creen ciegamente en el destino, otros en el trabajo tesonero y hay quienes logran una simbiosis entre ambos. Cualquiera que observe la prosperidad de Benito Martínez, a priori diría que nada tiene de especial que haya desarrollado las capacidades que lo han llevado a destacarse en los negocios, transformándolo en una ficha clave en el organigrama de las empresas Martínez Cepeda, cuando se ha crecido bajo la tutela de unos padres con vocación hacia el comercio.

Pero lo cierto es que, emocionalmente hablando, para él no fue nada fácil. Sus sueños primarios no estaban regidos por las compras de productos con las tres B (bueno, bonito y barato), ni el análisis de mercados o las estrategias para contrarrestar a la competencia, sino que respondían más a los avances tecnológicos, los softwares, los hardwares y los microchips, pasión que lo llevó a estudiar una licenciatura en Informática.

Aunque las vivencias que acumuló durante su estancia en la Universidad Pedro Henríquez Ureña (UNPHU) las recuerda con añoranza, no les resultaron del todo provechosas. Su cadena de ADN le pedía a gritos que asumiera su papel en el mundo de las compras y ventas.

“Quizás habría sido mejor estudiar mercadeo, publicidad, que me fascina, u otra carrera afín a lo que hago en la actualidad”, señala casi arrepentido.

Sus conocimientos en el área de los negocios los define como empíricos, aunque contó con dos buenos maestros: sus padres, don Benjamín Martínez y Esperanza Cepeda, quienes aún están metidos de lleno en los negocios familiares.

En 1993, luego de terminar su carrera, su hermano Benjamín lo dejó a cargo de lo que era para ese entonces Almacenes del Este, con el fin de que se fogueara en la labor de la administración de la empresa

Su casa
Benito tiene dos hermosos niños, Benito Manuel (7 años) y Ángel David (3 años), fruto de su matrimonio con Marisela Rodríguez, su mano derecha en los negocios y el hogar, quien lo define como una gran persona. “Trabajamos prácticamente juntos, aunque no en la misma área de la empresa. Como pareja nos llevamos bastante bien, porque ambos tratamos de manejar lo mejor posible las situaciones que se nos presentan. En su rol de padre es muy cariñoso y juguetón”.

En la consola de videojuegos de los chicos no falta nunca la cinta del momento, ni las figuras de acción de moda. Tampoco los viajes de vacaciones a Disney, Eco Center o cualquier destino local que resulte interesante para compartir en familia. “En mi casa, el papá divierte y la mamá mantiene. Mientras los entretengo y juego con ellos, la madre los pone a comer y a tomarse los medicamentos”.

De una relación forjada mucho antes de contraer nupcias con Rodríguez, Benito recibió la dicha de ser padre por primera vez. Su primogénita lleva por nombre Aravelis Martínez, de 15 años de edad.

Al referirse a su esposa lo hace con mucho amor, ternura y respeto.

“Marisela es el equilibrio de la casa. Es una esposa envidiable y la madre que cualquiera desearía tener”.

Comenta que se conocieron en una heladería, propiedad del hermano de ésta. Desde que la vio por primera vez (en 1986), los helados El Polo comenzaron a tener un sabor especial. Buscándole el “ladito”, se hizo amigo de una de las compañeras de Marisela y visitaba constantemente el establecimiento hasta que logró su objetivo: conquistarla. Después de varias citas, llamadas kilométricas comenzaron a salir juntos y… Lo demás es historia.

Hobbies
Aficionado al canto, siempre que puede se junta con los amigos en un área de la casa especialmente preparada para las “noches de karaoke”. Más de 4 mil canciones hacen el deleite de sus allegados, que se divierten interpretando las producciones de Alejandro Sanz (su favorito), Ricardo Arjona o The Bee Gee’s.

Varios trofeos en la sala delatan otra de sus debilidades: el rally.

Durante 10 años, cada vez que su tiempo se lo permite, se quita la chaqueta, la corbata, se pone el uniforme de copiloto y se monta en su 4x4. Aunque su clase es la más sencilla de todas (la Turista), no por ello no deja de ser súper emocionante.

“Lo más lejos que hemos llegado en una competencia fue a la frontera con Haití. Fuimos a un monte, donde se nos decía, de aquí pa’ llá estamos en territorio haitiano. Una cosa sí te digo, si ahora mismo me sueltan en ese lugar sin una carta de ruta, me quedo más perdido que el hijo de Limbert”.

Recientemente se ha dejado envolver por el gusanillo de la literatura y, como él mismo dice, está “negociando con Dios”, lo que lo ha llevado a visitar la iglesia y leer obras que le enriquezcan el espíritu. Parte de su tiempo actual lo dedica a leer el libro “Una vida con propósito”, de Rick Waren, también otro que lleva por título “Controlando el estrés”, que le ha funcionado muchísimo para después del trabajo.

Dice sentirse muy a gusto diseñando planos de negocios, por lo que no es difícil de asumir que en arquitectura también habría tenido su espacio.

Así comenzó todo
Los inicios de las empresas Martínez se remontan al 1973 cuando don  Benjamín Martínez llega de Santo Domingo a La Romana. Aunque en la metrópolis ya había tenido algunos negocios, como expendios de bebidas y chofer de carro público, en el Este comenzó vendiendo cuadros pintados por él mismo, oficio que aprendió de su padre. El éxito de su negocio lo motivó a revender otras mercancías, distribuyéndolas en los campos y en los bateyes del Central Romana.

Benito no recuerda en qué momento su padre comenzó los negocios con Javier Martí, que a la sazón era empleado de La Gran Vía (hoy es propietario de Almacenes Merengue). Éste le facilitó un inventario de mercancías con las que don Benjamín comenzó sus negocios.

Para 1975 se asocia con su hermano Juan Martínez y crean lo que se llamó Almacenes España, en la Bienvenido Creales esquina Héctor René Gil. Aún se conserva el local. Luego por inconvenientes e “incompatibilidad de caracteres” la unión se desintegró y don Benjamín abrió las puertas de “La nueva España”.

En 1981 se comienza a construir Almacenes del Este, culminando dos años más tarde.

El emporio Martínez se encarga de suplir todas las necesidades que puedan tener sus clientes. “Aquí tratamos de vender de todo: supermercados, tienda, ferretería, etc. De lo que vendemos, el 80% es importado de Panamá y Estados Unidos”.

Pero no todo es color de rosa. Benito está consciente de que no están solos en el mercado y deben lidiar con cadenas y marcas más fuertes. Es por ello que no se duermen en sus laureles y viven constantemente innovando sus técnicas de negocios, para brindar mercancías a buenos precios y de mucha calidad.


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