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Vida Verde jueves, 19 de septiembre de 2019

ENCUENTRO VERDE (1 DE 2)

La labor científica y educativa del Museo Nacional de Historia Natural

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

El Museo Nacional de Historia Natural “Prof. Eugenio de Jesús Marcano” (MNHN) es mucho más que el asombroso esqueleto de la ballena jorobada que todos asocian con la institución.

Alrededor y debajo de las salas de exhibiciones donde el usuario aprende o refresca conocimientos sobre el universo, la tierra, la vida y sus especies, un grupo de científicos se encarga de mantener ‘vivo’ el banco de datos del patrimonio natural dominicano.

Esto no debería sorprender porque el museo, explica su directora, la bióloga Celeste Mir, es una institución científica y educativa dedicada a estudiar y conservar la biodiversidad de la isla.

Lo que sí llama la atención es el creciente interés y apoyo que el público dispensa a todo lo que se hace allí.

¿Qué han hecho para cambiar el aura de sobriedad y hermetismo que por muchos años estuvo vinculada al centro cultural?

“Estamos tratando de que el museo no sea visto solo como un edificio, como un lugar aislado y sobrio que está ahí y al que ‘ya yo fui’. Queremos que forme parte del día a día del país, que el público lo visite más de una vez, que lo vea como parte del acervo nacional: un museo dinámico que lo representa y que siempre le ofrece algo nuevo”, explicó Mir durante su participación en el Encuentro Verde de Listín Diario, un espacio de reflexión que coordina la bióloga Yvonne Arias y que cuenta con el apoyo de la fundación Propagás.

¿Qué hacen para lograrlo?
Acercar la ciencia a la comunidad, abrirse a los usuarios de una forma que está dando resultados positivos aunque para ello a veces deban recurrir a ideas que Mir considera atrevidas pero idóneas para educar y motivar la curiosidad.

¿Qué tiene que ver por ejemplo un museo de historia natural con la celebración del carnaval o Halloween? Nada, si lo piensas muy rápido. Pero, como sostiene Mir, los vínculos aparecen una vez relacionas los recursos naturales con las tradiciones o te detienes a pensar en las creencias que dan origen a ciertas manifestaciones. 

De esta forma, aprovechan Halloween (una fiesta que recibe muchas críticas en República Dominicana “porque no es una tradición nuestra, porque viene de fuera y porque tiene connotaciones religiosas que chocan con las del país”) para romper con los mitos que afectan a muchas especies vinculadas a la celebración, como murciélagos, arañas y lechuzas.

“Les hablamos a la gente la verdad y les ponemos hasta títulos graciosos: el murciélago no es Drácula ni la Luna es del hombre lobo. Celebramos, como quien dice, un anti Halloween, una fiesta donde damos datos científicos reales para romper con todas esas falsas creencias que no hacen más que daño a especies que son muchas veces beneficiosas, otras que son completamente inofensivas o neutrales y que al final forman parte de lo que todos somos ecológicamente”.


El MNHN mantiene intercambios de trabajo con otros museos e instituciones internacionales. En la imagen, Katherine Bautista, encargada del departamento de Educación, en un momento del recorrido por el museo con el equipo de Listín Diario. ©Adriano Rosario/LD

El público abarrota el museo durante estas actividades. El mayor atractivo es que permiten el acceso controlado a los depósitos donde se conserva la colección científica de referencia faunística más grande de La Española.

“El chiste es que los depósitos están a oscuras, para generar un poco de misterio, y la gente tiene que ir o con su celular o con una linterna. En los depósitos les esperan los biólogos, con sus batas  y luces prendidas”.

Y así, con exhibiciones especiales y juegos interactivos para todas las edades, se integran a las celebraciones de fechas ecológicas y culturales.


UNA ENORME COLECCIÓN

El museo se construyó en 1974 y abrió al público en 1982. Mir, en su dirección desde 2006, abrió las puertas a los estudiantes de Biología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Muchos de ellos, luego de iniciarse como voluntarios, forman hoy parte de la plantilla de curadores del departamento de Investigación y Conservación del museo.


Eladia Gesto, coordinadora de Proyectos de Conservación de la Fundación Propagás, asegura que “a labor del MNHN es única, porque en la ciudad encuentras pocos espacios abiertos al público para tratar temas de ciencia”. La colección del museo es de fauna y paleontología. ©Adriano Rosario/LD


El MNHN es el guardián de la colección científica de referencia más grande de la biodiversidad faunística de la isla: unos 160,000 especímenes resguardados en tres depósitos que abarcan insectos, miriápodos, moluscos, arácnidos, crustáceos, equinodermos, peces, reptiles, anfibios, aves y mamíferos.

El depósito seco alberga pieles de aves y de murciélagos, conchas de moluscos marinos y de agua dulce y una colección paleontológica.

En el depósito húmedo están conservados en alcohol anfibios, reptiles, peces, mamíferos y algunos invertebrados.

En el depósito de Entomología se conserva en seco la mayor colección del museo: 91,590 especímenes de insectos que representan 14 órdenes y 117 familias.

“Es uno de los grupos más diversos”, dice Mir.


El museo realiza investigaciones científicas y mantiene colecciones de referencia de fauna, geología y paleobiología. ©Adriano Rosario/LD

El museo custodia también un gran número de tipos, es decir, el ejemplar sobre el cual se hace por primera vez la descripción de una especie.

Los depósitos cuentan con medidores de control de humedad y temperatura y están protegidos con un sistema de extintores.

Toda la información de la colección, que se inició a finales de los años 60, está disponible en catálogos físicos y en línea, en la página https://mnhn.gov.do/

“La colección física está abierta principalmente a investigadores, pero en menor proporción la abrimos con fines educativos, con mucho cuidado y siguiendo muchas medidas de seguridad”, comenta Mir. 

Cada mes, un espécimen de la colección es seleccionado para mostrarse al público.

DIVULGA Y COMPARTIR

El plan operativo del Museo contempla varias investigaciones al año.  ¿Qué hacen con toda la información y los datos que generan estas investigaciones?  “Deben concluir en un artículo científico”, responde Mir.


Yvonne Arias, coordinadora del Encuentro Verde; Celeste Mir y Eladia Gesto, coordinadora de Proyectos de Conservación de la Fundación Propagás. ©Jorge Cruz/LD

Para ello cuentan con la revista Novitates Caribaea, un órgano de difusión gestionado por el MNHN donde publican artículos originales investigadores locales e internacionales sobre zooología, paleobiología y geología.

Disponible en línea, desde el 2018 su publicación es semestral. La última edición cuenta con la colaboración  de científicos de la talla de Gunther Köhler y Blair Hedges.

Como no se trata de una revista de divulgación, el museo utiliza otras herramientas para dar a conocer al público el resultado de las investigaciones y los conocimientos científicos acumulados con los años.

Lo hacen a través de minicharlas semanales de 15 minutos (eligen un tema por mes) y un espacio de intercambio y difusión mensual más especializado que llaman Plagiodontia, donde las interacciones se hacen a modo de conferencias, presentaciones, intercambios de documentos y conversatorios.

Gratis y con brindis incluido, al año se hacen 11 ‘plagiodontias’ (menos en diciembre). Estas actividades, y muchos otros datos educativos e informativos, las comparten en las redes sociales y en la página de la institución.  


“Hay muchas herramientas con las que puedes sensibilizar a un niño sin que tenga que leer o escribir”, dice Celeste Mir. ©MNHN

PARA LOS NIÑOS

Que los niños le pierdan el miedo a la ciencia es otro de los objetivos del museo y para los del nivel preescolar crearon “Barrancolí”, una zona especial con piezas y juegos interactivos.

Aunque actualmente está enfocada en el tema de aves, la idea es crear una sala equipada con herramientas que despierten en los niños el interés por la ciencia.

“Todos sabemos que los cerebros a esas edades absorben de una manera increíble y que lo que te impacta a esa edad se aprende para siempre. Pues no queremos que la vean como lo que se dice, que los científicos son gente extraña, sino que la ciencia está al alcance de todos. Hay muchas herramientas con las que puedes sensibilizar a un niño sin que tenga que leer o escribir”, dice Mir.

En el Rincón del Pequeño Paleontólogo, los niños de diferentes edades excavan y encuentran piezas que luego ensamblan en un panel.

Para Katherine Bautista, encargada del departamento de Educación del MNHN, dejar que los chicos jueguen e interactúen con las piezas les cambia la perspectiva que suelen tener de los museos.

“Ya no les parece un lugar aburrido donde iban una vez y no había nada más que ver. Ahora es un lugar donde puedo ir a jugar, a aprender y a interactuar con otros niños”.



Visitas. El museo recibe entre 100,000 a 150,000 visitantes al año.

Costo y horarios.  Está abierto de martes a domingo de 9:00 de la mañana a 5:00 de la tarde. Los días feriados de 9:00 de la mañana a 4:00 de la tarde. Los niños pagan 25 pesos y los adultos, 50. Los fines de semana, los recorridos guiados se realizan a las 10:00 y 11:30 en la mañana y a la 1:30 y 3:00 en la tarde. El espectáculo del planetario cuesta 30 pesos más. 


Biólogos. Parte del grupo de curadores del departamento de Investigación y Conservación del museo: Patricia Torres, curadora de la colección ictiológica; Eveling Gabot, curadora de la colección herpetológica; Katihusca Rodríguez, encargada de la sección de invertebrados; Juan Carlos Núñez, asistente de investigación; Gabriel de los Santos, encargado de la División de Zoología; Cristian Marte, curador de la colección herpetológica; Miguel Santiago Núñez, encargado de la sección de vertebrados y Arturo León, asistente de investigación.  ©Adriano Rosario/LD