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Vida Verde jueves, 13 de junio de 2019

DESCUBRE RD

Tres senderos sombreados para enfriar esta ‘gota gorda’

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Hay algunos recorridos que si se hacen con calma y sin el interés de llegar rápido, sino de disfrutar del paisaje y sus encantos, se perfilan perfectos para contrarrestar el calor de un verano adelantado que ha puesto a todos a sudar la gota gorda.

Tienen que ser senderos muy sombreados, de fácil acceso y de nivel de dificultad moderado, que te aseguren un buen baño al llegar (o una buena neblina) y una exquisita comida criolla al regreso (si lo haces en la mañana). Estas son tres apuestas seguras:

1. En La Vega. El sendero que conecta con el Salto Jimenoa I, en Jarabacoa. Son apenas 1.4 kilómetros cuadrados de pequeñas bajadas (luego subidas) bajo tupidos árboles de diferentes especies, riachuelos que cortan el paso y, al final, los 75 pies de espuma blanca del Jimenoa 1, con su playa de arena amarilla abierta al baño. 

El lugar es manejado por la Asociación para el Desarrollo Sostenible de la Comunidad El Salto. Planifica con ellos para que te guarden comida al regreso.

2. Saltos de Jima. Prácticamente todo el trayecto de 1.8 kilómetros abiertos al público menos exigente en los Saltos del río Jima (Bonao, provincia Monseñor Nouel) se recorren bajo una espesa sombra.

De las tres, es la mejor opción, porque nada más llega el sofoque tuerces a un lado, te tiras unos minutos en la poza más cercana de las muchas ubicadas a orillas del sendero, te refrescas y sigues como si nada hasta el salto grande.

3. Hacia El Limón. Las bajadas pronunciadas que llevan hasta el salto del Limón, al norte de Samaná, te aseguran un regreso a pie de gran esfuerzo. Tú con calma, paso a paso, disfrutando de los árboles verdes que de tan tupidos se topan unos con otros en el sendero.

¿Otro? El sendero que lleva al nacimiento del río Socoa (y al salto también), en el Parque de la Biodiversidad (Monte Plata), partiendo de la caseta de vigilancia ubicada en el kilómetro 51 de la Autovía del Nordeste: un bosque latifoliado que te lleva por diversos desniveles hasta la cueva donde nace el río.

 


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