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Vida Verde jueves, 18 de octubre de 2018

ENCUENTRO VERDE (1 DE 2)

Razones para estudiar Biología

David Hernández Martich, director de la única escuela de Biología de República Dominicana, dice que hay un déficit tremendo en todas las áreas donde se requiere el conocimiento de un biólogo

Yaniris López
yaniris.lopez@listindiario.com
Santo Domingo

Se necesitan biólogos con urgencia en República Dominicana. Contrario a lo que los pesimistas de las ciencias creyeron durante años, la carrera no está en peligro de extinción.

De hecho, el déficit de estos profesionales es tan grande y la demanda tan alta que muchos estudiantes son contratados semestres antes de terminar la carrera, dice David Hernández Martich, director de la Escuela de Biología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la única del país que forma, como dice el maestro, “a las personas con interés en todo lo relacionado con el origen, las transformaciones, la estructura, el funcionamiento y las relaciones entre los organismos vivos”.

Unos 250 estudiantes cursan este semestre la carrera.

Y es una cifra récord, comenta la bióloga Yvonne Arias, directora ejecutiva del Grupo Jaragua y coordinadora del Encuentro Verde de Listín Diario, sobre todo porque recuerda muy bien que durante su graduación, en 1986, la escuela solo estuvo representada por ella y por Ricardo García, actual director del Jardín Botánico Nacional.

“Éramos dos en la graduación. El rector nos miró y nos dedicó el discurso a nosotros y a otro de Química, creyendo que nos estaba alegrando. Y así salimos nosotros en las fotos, destruidos, porque él dijo: '¡Cuánto valor!, ¿y dónde van a conseguir trabajo?’”. 

No se imaginaba el rector que se trata de una de las carreras más versátiles, en cuanto a oportunidades y áreas de trabajo, de las que ofrecen las universidades locales.
 

Algo de historia

La escuela se fundó en 1966 con el Movimiento Renovador que recreó la Facultad de Ciencias. Los maestros pioneros fueron Idelissa Bonelly de Calventi, Eugenio de Jesús Marcano y Rogelio Lamarche Soto.

Don Sixto Incháustegui, destacado biólogo dominicano egresado de la primera promoción, suele contar que la universidad hizo una campaña para promover la carrera, a la que entraron 60 estudiantes. Al final del primer semestre solo quedaron 13, pero todos se quedaron y se graduaron. La primera en hacerlo fue una mujer: Jocelyn Montes de Oca.

A 52 años de fundada la escuela, ¿qué ofrece la UASD a los estudiantes de la Licenciatura en Biología? ¿Por qué vale la pena estudiar la carrera en República Dominicana? ¿En qué áreas se encuentran las oportunidades de trabajo? Amén de la pasión, estas son solo algunas de las razones por las que vale la pena tomarla en cuenta.  

1. SEGURIDAD LABORAL. Hay trabajo a granel.  A nivel de profesión, explica Hernández Martich, una de las características que tiene la Biología como carrera es la gran diversidad de funciones que puede realizar el egresado. “Así como los organismos vivos son diversos, así mismo son las funciones de un biólogo”.

De esta forma, el estudiante de Biología tiene muchísimas más oportunidades de conseguir trabajo en su área que en otras carreras consideradas más “populares”.

Piensa en dos cosas, dice Yvonne Arias: biodiversidad y ecosistemas marinos. Este último es un hueco a llenar porque no hay muchos especialistas. Piensa en especialistas de algas, de invertebrados marinos. Si te vas  a la tierra tienes desde los invertebrados terrestres hasta los mamíferos”.

Y eso es solo investigación en el área de taxonomía y ecología, apunta Hernández Martich. “Vete luego a la fisiología de cada uno de esos grupos y hay mucho trabajo. También tienes trabajo en la producción agrícola, pecuaria, forestal, en la acuacultura, la pesquería y la biotecnología”.

Y en los microbios y parásitos. Toda la parte de salud depende mucho del biólogo, igual que la parte de bioquímica y la genética, agrega Arias.

¿Más opciones? Podrías dedicarte a la docencia desde primaria hasta un nivel superior, sigue Martich;  a la conservación de recursos naturales y a la investigación, clasificando e identificando todas las formas de organismos vivos desde el fondo marino hasta el aire: ecología, genética, biología celular, biología molecular, biología marina, fisiología, morfología…

También prestar servicios en los laboratorios clínicos y de fertilidad y a las industrias farmacéuticas y biotecnológicas. Hay opciones para elegir, ya sea que prefieras la investigación a puertas cerradas o al aire libre.

“Incluso te puedes dedicar a trazar estrategias políticas. La Biología tiene una gama tan amplia que siempre va a haber algo que te guste, incluso tener negocios”.



2. EL PLAN DE ESTUDIO ES GENERAL. ¿Ventaja? Martich explica que en muchos países, sobre todo en los desarrollados, la carrera tiene múltiples salidas. “Si quieres ser botánico te dan unos cursos muy básicos y luego todo es botánica. Aquí no. Nosotros tenemos que saber un chin de todo. Lo que nos especializa es la tesis”.

Claro que esto tiene sus pros y sus contras, admite el doctor en Genética y Ecología de Poblaciones por la Universidad de Georgia (Estados Unidos).

“Pero tiene más pros que contras, porque estamos en un país donde hay una escasez de biólogos inmensa y estamos formando un profesional en todo lo que estamos haciendo”. 

Con esa base general, aseguran Arias y Martich, estás listo para especializarte en el área que desees y al estudiar fuera nadie te va rechazar, “porque tenemos una cantidad de cosas que por lo regular el pénsum de una carrera de licenciatura en Biología, fuera, no lo tiene”.

 Actualmente la escuela ofrece una maestría en Ecología y Ambiente.
Arias valora, en ese aspecto, el compromiso de la Biología con la sostenibilidad, especialmente porque el profesional de la biología está preparado para enfrentar los grandes temas ambientales “que nos acosan en la isla: el cambio climático, la crisis de la biodiversidad, el deterioro de las áreas protegidas y dar seguimiento a las convenciones ambientales globales”.

3.  BUENOS INVESTIGADORES. La escuela es una referencia en el área de investigación. 

“Desde hace 55 y pico de años Biología se ha mantenido como una escuela ejemplo con las tesis de sus egresados, un referente en la UASD y posiblemente para cualquier universidad del país, porque la tesis de nuestros estudiantes se hacen con mucho rigor científico y mucha formalidad, muy apegadas a la forma”, dice Hernández Martich.

4. DEMANDA.  Si se analiza la tasa de graduandos en relación con los que entran, el biólogo admite que es muy bajo.

“Pero ahí se da un fenómeno muy interesante y está relacionado con la demanda de biólogos: muchos estudiantes ya tienen trabajo antes de terminar la carrera, se descuidan y dejan la universidad. La demanda es tan grande que los contratan dos semestres antes de terminar”. De todas formas, la universidad los motiva a que concluyan con éxito el plan de estudios.

5. ES GRATIS.  La UASD, para garantizar el ingreso de estudiantes, ofrece gratis la licenciatura. Se trata, sin embargo, de una carrera algo costosa, apunta Hernández Martich, pues requiere de equipos y el uso de materiales y reactivos. Los equipos los suple la universidad. Algunos trabajos se hacen en otras instituciones.

Martich señala que la academia la ha mantenido por tanto años porque es una carrera que ofrece profesionales que ocupan una variada gama de funciones clave en la sociedad. “La UASD la mantiene por el compromiso social que tiene como universidad estatal”. 



Encuentro. Ivonne Arias y David Hernández Martich en el Encuentro Verde, una iniciativa de Listín Diario que cuenta con el apoyo de la Fundación Propagas. ©Julio César Peña/LD

¿QUÉ HACE FALTA? MÁS PROMOCIÓN

Hernández Martich asegura que posiblemente uno de los problemas que explican el poco ingreso de estudiantes a la carrera es la falta de promoción, algo que considera es su responsabilidad de ahora en adelante (tiene apenas dos meses en el cargo) porque les interesa que la carrera se proyecte con la importancia que tiene para la sociedad dominicana.

Además de la poca promoción, el coordinador de Genética y Citología de la Escuela de Biología de la UASD apunta que hay muchos mitos y mucho desconocimiento sobre la función del biólogo.

“Hay gente que cree que los estudiantes se acercan a la carrea huyéndoles a las matemáticas”, agrega Yvonne Arias. “Bueno, si haces un bachillerato en Naturales y piensas que puedes hacer Biología y no te gustan las matemáticas, la física, la química, la biofísica o la bioquímica, entonces no te puedes inscribir en Biología”.

Hernández Martich también considera que en el bachillerato y en la misma universidad no hay mucha precisión en cuanto a la orientación que se les brinda a los estudiantes para que se decidan por esta profesión.

“La influencia que tienen los profesionales de la Biología en los estudiantes es muy grande. Es importante el acercamiento, que tengan la oportunidad de conversar, de ver lo que hacen”.

En ese sentido, expresa que como institución sí van a las escuelas, pero de manera muy tímida.  “Debemos tener un programa más formal y continuo de visitas a los colegios y escuelas públicas”.

¿Referentes nacionales que sirven de motivación?

Biólogos dominicanos ocupan o han ocupado en algún momento los cargos de ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales (hay tres viceministros de Medio Ambiente en la actualidad), asesor del Poder Ejecutivo en asuntos de medio ambiente, presidente de la Academia de Ciencias, directores del Museo de Historia Natural, del Jardín Botánico, el Acuario Nacional y el Zoológico Nacional.

También directora general de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la UASD, director de Investigaciones Científicas y Tecnológicas del Mescyt, consejero de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para la región de Norteamérica y el Caribe, dirección para las Américas del BirdLife Internacional e investigador del Departamento de Entomología en Smithsonian Institution.


El biólogo botánico Ricardo García es el director del Jardín Botánico Nacional, una de las instituciones dominicanas mejor valoradas local e internacionalmente gracias a las labores de investigación y promoción que allí se realizan a favor de la flora de la isla Española. ©Yalo


Fundador del Departamento de Vida Silvestre de la Subsecretaría de Recursos Naturales en 1978, Martich opina que el incentivo económico ya no es factor para desdeñar la carrera.

“Si uno hace un análisis de los ingresos que tienen los biólogos en general, están por encima de muchos otros profesionales”.

Sin embargo, comenta que pese a su importancia sí existe el mito de que el profesional de alto nivel es el ingeniero, el médico o el economista, y que esto podría incidir en la selección de un biólogo para ocupar altos puestos.

“Pero no tanto por la paga, sino por el reconocimiento social. Ese reconocimiento social a nivel de la profesión todavía no existe y es un problema de que no se entiende la función del biólogo, se desconoce incluso qué es un biólogo”.

FUNCIONES Y APORTES

La Escuela es mucho más que un departamento docente, explica Hernández Martich. Entre sus muchas funciones, ofrece servicios y asignaturas a otras escuelas de la universidad: Farmacia, Agronomía, Medicina, Veterinaria, Microbiología y Bioética.

Otra de sus funciones es de extensión. Desde el año 1991, la escuela de Biología organiza cada tres años el tradicional Congreso de la Biodiversidad Caribeña, en colaboración con instituciones hermanas como el Grupo Jaragua, el Museo de Historia Natural, el Jardín Botánico Nacional y la Universidad de Harvard. Tal es el éxito del congreso que ya “es parte del patrimonio cultural y científico de la escuela, de la Facultad de ciencias, de la UASD, del país, del Caribe”, comenta Martich.

Este evento ha permitido que estudiantes locales se pongan en contacto con instituciones e investigadores internacionales.

Y otro fuerte es la investigación. En la última convocatoria del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt), la UASD recibió apoyo para doce proyectos del Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondocyt). Los doce fueron para la Facultad de Ciencias y, de estos, cuatro fueron otorgados a la Escuela de Biología y a dos de sus institutos asociados: el Instituto de Investigaciones Botánicas y Zoológicas y el Centro de Biología Marina (Cibima). Fundado por Idelissa Bonelly de Calventi en 1966, antes de creada la escuela, el Cibima fue el primer instituto de investigaciones de la UASD.

“Con el director del Cibima, Enrique Pugibet,  hemos estado discutiendo la posibilidad de programar una Maestría en Biología Marina”, informa Hernández.
 


DOS CASOS DE ÉXITO

Sin haber presentado todavía su tesis de licenciatura en la UASD, Josué Fernández Canela fue aceptado y becado para hacer su doctorado en la Universidad de Georgia, en Estados Unidos.  

Ana Carolina Oquet, estudiante de término, representó a la UASD para recibir el Premio Regional a la Excelencia Académica Internacional Rubén Darío de parte del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA). Fue escogida por la UASD por tener el índice de 97%, el más alto entre todos los estudiantes.

"Es casi seguro que Ana Carolina se graduará con el índice más alto cuando le toque y nos dará otro honor como escuela: dar el discurso de agradecimiento en nombre de los graduandos. Un honor que recibió nuestra Escuela por primera vez hace 40 años de parte de un humilde servidor", dice Hernández Martich.

SOBRE EL DIRECTOR
David Hernández Martich posee un doctorado y un máster en ciencias en Genética y Ecología de Poblaciones por la Universidad de Georgia (Estados Unidos) y un máster en ciencias en Gestión Universitaria por la Universidad de Alcalá (España). En la UASD se graduó Magna cum laude en la licenciatura en Biología.

Desde el 2002 es el coordinador de Genética y Citología de la Escuela de Biología.  Es docente y asesor de tesis de grado y postgrado en la UASD, INTEC, UNIBE y UCE en cursos de genética general, genética de poblaciones, genética molecular, biología molecular y celular, biología básica, ciencia ambiental, bioética y metodología de la investigación desde 1977.  Miembro de los comités de editores de publicaciones científicas periódicas de la UASD, el Museo Nacional de Historia Natural Prof. Eugenio de Jesús Marcano y UNIBE desde 1998.


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