Critica de arte

Eligio Pichardo, semiótica de su canon artístico

En una nueva entrega literaria, el historiador y periodista Cándido Gerón trae a Eligio Pichardo, un pintor dominicano que utiliza las técnicas artísticas como el relieve para realzar dimensiones, con el propósito de dar calidad a sus obras, acentuó la figura humana para que jugara un papel fundamental en cada pieza de arte, y cuando no hacía uso de ella, tomaba diversos elementos para demostrar su discurso social pictórico.

Una de las características que más distinguen la obra de Pichardo es su empleo del expresionismo, en el que manifestaba escenas inquietantes, como un estilismo tan especial y particular que evocaba una especie de ritualismo ancestral, algo que pasaba a lo mágico ambientando situaciones difíciles de la vida cotidiana. Otro punto clave es la simbolización que hay detrás de que muchos de los hombres desamparados en los cuadros eran acompañados o guiados por duendes en sus aventuras.

Eligio Pichardo parece haber comprendido desde un principio que el arte es síntesis y que en la pintura no pueden confundirse la función sustantiva del tema y la función adjetiva del color y la forma, por más subjetiva que resulte la concepción, y que también el arte, sin ese término medio en el que se funden lo real y lo ideal-esencia de lo humano, queda pragmáticamente comprendido. Por eso, a pesar de ser la obra de Eligio Pichardo esencialmente social y de estar inmersa en la angustia del hombre —del que él conoce—, es leal a las virtudes y privativas de la pintura. “En esto se fundamenta su sinceridad”, expresó Manuel Valldeperes sobre su pensar acerca del prolífico artista.

En sus piezas se detecta una óptica bastante histórica, que al mezclarse con asuntos cotidianos logra un paralelismo entre lo que ya pasó y lo que sigue pasando; invita a una reflexión profunda en una forma personal y colectiva, explorando parte de los mitos y leyendas procedentes del vernáculo.

En la parte de los colores, sus fondos oscuros no solo se limitaban a eso, sino que jugaban un rol, incluso los que se daban en sus naturalezas muertas se dedicaban a realzar su empeño en las artes plásticas al conectar con una técnica impecable. Cada uno de sus trabajos solo eran la evidencia de la vida apasionada que transmitía.

Luego de su paso por lugares emblemáticos de las artes como el Museo Metropolitano, Nueva York, Madrid, París, más la exploración que llevó a cabo en la Escuela Nacional de Bellas Artes (Enba), esto lo hizo incluir más formas exactas que resultó en un expresionismo geométrico que rozaba el cubismo.

En uno de los apartados del libro Gerón señaló “ Eligio Pichardo fue un pintor con un talento excepcional, conocido por la calidad de su arte. Sus obras se destacaban por la valentía estética, combinando energía, sátira, ideología y un mundo admirable que inmortalizó a través de sus formas y su introspección. Su simbolismo era expresivo y agresivo, desafiando la interpretación con su lenguaje subjetivo y exploración de fábulas y aventuras continuas”.

El especialista en arte se le considera como uno de los mejores hacedores del arte dominicano, al consolidar una identidad artística que hacía creaciones a partir de una historia viva, que va cambiando conforme a la reflexión que se vaya dando para hacer posible un magno proyecto pictórico. 

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