Desde la última butaca
Ciegos, sordos y locos
El humor ya estaba escrito. Pero Gene Wilder y Richard Pryor dijeron: Todavía. Ambos lo colorearon con tonalidades negras, muy negras: Distintas. Nadie creía superar los matices de Charles Chaplin, El gordo y el Flaco, los hermanos Marx, Buster Keaton, Jerry Lewis, Dean Martin, Eddy Murphy, Bill Murray, Steve Martin, Woody Allen, Tony Curtis y muchos otros que hicieron época con sus propias ocurrencias. Pero contra todo pronóstico el humor se renovó. A partir de los setenta, dos nuevos comediantes enseñaron otra forma de reír, muchas veces aparatosa, pero no menos divertida. Primero solos y al final, juntos.
Gene Wilder, Richard Pryor no son los clásicos de ayer. Sin embargo, contribuyeron a reactualizar un género que, en el último tercio del siglo XX, padeció de ausencias notables.
Ambos fallecieron (Wilder en 2016 y Pryor en 2005), pero legaron una serie de obras disfrutables. Wilde hizo algunas en solitario como “El joven Frankestein” (1974) o “El hermano más listo de Sherlock Homes” (1975). Sus comedias marcaron una generación.
“Ciegos, sordos y locos” (1989), de Arthur Hill, entretiene, divierte y hace reír. Este director ya le había dado la vuelta al mundo con “Love history” (1970).
Casi todo el filme está construido a partir de las ocurrencias y parlamentos de ambos actores con esquelas de humor negro como buenos profesionales que eran. La pieza también propone ridiculizar a la policía de Nueva York, junto a una burla ingeniosa a las aparatosas persecuciones vehiculares.
Dato aparte es el filme “La muchacha de rojo” (1984), dirigida y protagonizada Wilder: Con esta pieza, Stevie Wonder interpretó “I Just Called to Say I Love You”, el cual mereció un Oscar a la Mejor Canción Original.
Ficha Técnica
País: Estados Unidos. Año: 1989. Duración: 102 minutos. Director: Arthur Hill. Guion: Earl Barret. Ame Sultan, Ellot Walt, Andrew Kurtzman y Gene Wilder. Reparto: Richard Pryor, Gene Wilder, Joan Severance, Kevin Spacey y Laureen Tom. Sinopsis: Dave es sordo y Wally es ciego. Ambos trabajan en un puesto de periódicos en Nueva York donde presencian un asesinato. Deben burlar a la policía y buscar a los responsables del crimen.