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Libro

Mari-posa Technicolor, de Maridení Jiménez

Ella es una escritora intuitiva y su intuición está calzada con naturalidad, mayor que la aprendida en libros de retórica.

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Detrás de estos versos hay una poeta. Auténtica, desbordada en cosas por decir, en sueños que contar, en aventuras donde brillan profundas reflexiones. 

No importa que acuda al formato del soneto y que algún que otro endecasílabo quede largo o corto. Ella es una escritora intuitiva y su intuición está calzada con naturalidad, mayor que la aprendida en libros de retórica.

Despeinada. Imperfecta. Libre.

Voy por la vida con el alma desnuda.

Aprendiento a construirme.

Pensé que me enfrentaba a un poemario a elogiar por compromiso, pero cuando comencé a leerlo me di cuenta de la presencia de una escritora con mucho vigor, todavía en formación, pero poseedora de un mundo interior hecho a base de imágenes y metáforas auténticas, sin rejuegos formales. Por eso propongo la lectura de este, el primer poemario de Maridení Jiménez como un texto cuyo valor fundamental es la búsqueda constante dentro de sí misma, con muchos momentos de reflexión acerca del ser humano que sale a la calle todos los días y vence, con su fuerza espiritual, los demonios de su andar.

Admiremos su poema “Ayer fue Andrea”, he aquí un fragmento:

Dejemos ya la conducta aprendida,

pareja como cajero automático,

debe llevarme a salir al suplicio

decir una copia y salir aplaudido.

Dejemos el caption de bendecida.

Soy parte del juego y me confieso,

en lugar de complacer, perjudico

y así no se ganará esta partida.

O el texto “Nave espacial”

Respeta tu historia. Es un santuario:

Te ha construido como ser humano.

Piensa, siente, no eres un marciano.

Viniste a vivir, no a ser un usuario…

Y por último, cito un fragmento de su texto “Estremecer el alma, dedicado a Viaris Ogando Figuereo:

El amor es solo cuestión de un baile.

Él. Es solo cuestión de una mirada.

Cuestión de avivar la llama cansada.

Es cuestión de que ninguno vacile.

Puede que, a lo mejor, te obnubile,

Si de entrada has quedado anonadada

Y no está mal que estés alucinada

Pero de inmediato no lo ventile.

Es cuestión de que extremezclea el alma.

La cuestión aquí es conquistar la mente.

Y eso, Saltamontes, requiere calma.

Ese amor qie mereces: ¡el valiete!.

Del que no se escapa… El que te desalma.

Alguna vez lo tendremos enfrente.

Qué más se le puede pedir a una joven poeta que con todas sus agallas se lanza al mundo con este ramo de versos que asombrarán al más curioso y detonaran sentimientos en aquellos que tienen la inteligencia preparada para recibir tempranas maravillas.

Solo le señalo a Maridení que se alíe con un amigo que sepa cómo editar una obra literaria, no a la antigua, sino a las normas de esta profesión: mejorar la diagramación de sus textos, ampliar la letra para disfrutar con mayor holgura el contenido y, sobre todo, paginar, algo que se hace necesario en la presente edición.

La autora del prólogo, Smahyra Alcántara, concluye sus palabras con emoción y sentimiento cultural, muy bien merecido para unos textos que saben hablar por sí solos; coincido con ella cuando afirma: “Leyendo estas páginas he reído, he llorado y me he vuelto a enamorar. Deseo que tú también encuentres y compartas tu magia, tal y como lo hizo su autora”.

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