El anuario 2022 del Centro León

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Si todos los centros culturales del país, públicos o privados, rindieran cuenta de su gestión, cumplirían con el sagrado deber de preservar la memoria histórica. Además, el público tendría un referente de que en el país existe la intención de trascender su participación en sus eventos fundamentales.
Pero esto no es así. Estos anuarios y publicaciones brillan por su ausencia; las personas, desorientadas, carecen de referentes, desconocen los rumbos del arte, ni recuerdan que alguna vez admiraron actividades resumidas en esos documentos como homenaje a un tiempo ¿no perdido?.
Un museo sin anuario, no existe. Una empresa que no reproduzca copias de los filmes que estrena, no es un cine. Y un recorrido por otras áreas del saber arroja la ausencia de anuarios o guías, con el siempre manido pretexto de que “no hay recursos para tal empeño”.
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