Ventana

Una actriz a cuerpo completo

Entrevista a Maria Castillo en Listín Diario

Cayena GonzálezSanto Domingo, RD

Según Giovanny Cruz, “las actrices dominicanas superan a los actores. Son damas inspiradoras como María Castillo”, Ella es una leyenda del teatro nacional reconocida, incluso, fuera del país.

Desde los tres años, su madre le leía poemas. A ella le agradece su pasión por la lectura. Por aquellos años vivía en Baní e iba todos los días con una sillita a casa de una maestra que vivía en la esquina, y allí aprendió a leer . A los trece años ya sabía de memoria poemas y coplas que le enseñaba su madre.

Con orgullo se resume a sí misma: “No me imagino otra manera de vivir. Yo soy una mujer afortunada, mi vida y mi carrera han estado coronadas desde muy temprano, por muchos merecimientos y distinciones que agradezco, porque he visto mucha gente quedarse en el camino sin poder realizar sus sueños”.

Una actriz completa

Castillo no solo se destaca en el campo teatral por su calidad actoral y su trayectoria, sino también por sus facetas como productora, directora de teatro y de organizaciones teatrales, dramaturga, maestra, articulista, investigadora y especialista en musicales. Facetas que ha desarrollados por etapas y por la cual la sociedad la reconoce. Fue la primera mujer directora de la Compañía Nacional de Teatro desde el 2000 hasta el 2006. Y también dirigió en tres ocasiones la Escuela Nacional de Arte Dramático que en sus primeros tiempos, funcionaba en la azotea del edificio de Bellas Artes.

En esos primeros años en la Compañía cuando no era directora aun, no tenía cédula y no cobraba un salario: Sus pagos eran a través regalos que ella pedía.

Le fascinaba hacer fotografías y retratos. Por eso, en uno de sus tantos obsequios, pidió un a cámara Kodak.

A los 16 años se graduó de actriz en la Escuela Nacional de Arte Dramático.

Como inició su carrera a temprana edad, pudo jubilarse a los 49 años, luego de 26 años de carrera profesional, pero continuó haciendo teatro.

Su periodo de dirección en la Compañía finalizó porque “el trabajo de dirección con un mismo grupo de actores, llega un momento en que es necesario que otra persona venga con otras ideas”.

También estaba agotada de la rutina que llevaba todos esos montajes, además de que se presentaban mucho en el interior porque en ese momento había una pausa con el Teatro Rodante, que era el encargado de ir en las presentaciones de pueblo en pueblo.

Al graduarse integró por muchos años al grupo de teatro independiente Nuevo Teatro, dirigido por Rafael Villanona uno de los grupos emblemáticos del país. Allí se desarrolló como directora, en el plano de teatro independiente.

Su formación profesional ocurrió en Moscú de 1977 a 1983 donde se graduó como Licenciada en Artes Teatrales y Magister en Dirección en el Instituto Estatal de Artes Teatrales de Moscú.

Maria expresó que su obra más exitosa tanto de actriz como directora ha sido ‘‘Banco de Parque’’ del ruso Alexander Gelman, la cual lleva 35 años presentándose. Esa obra comenzó a representarla en la inauguración de una salita que había en Nuevo Teatro, en la calle San Juan Bosco, en lo que se construía la sala del futuro con capacidad para 400 personas. El estreno fue para 60 espectadores que cabían entonces en el teatro.

En “Banco del Parque”, Castillo interpreta a una mujer que busca compañía en una ciudad de Rusia y se encuentra con un hombre que también atraviesa por una situación peculiar. En la historia suceden hechos que muestran la complejidad de las relaciones de parejas y la soledad, con momentos de humor. Las pieza tiene la riqueza de recrear el drama y la comedia como un juego, y viceversa.

Las primeras presentaciones de esta obra fueron con ella y Ángel Haché.

Después del fallecimiento de ese notable actor, su compañero de reparto fue Manuel Chapuseaux.

Con esta producción recorrió múltiples ciudades como Nueva York, Madrid y Puerto Rico, entre otras.

El monólogo sobre la vida de la escritora Emily Dickinson, fue otras de sus obras cumbres, con esta logró presentarse en El Salvador, España y Puerto Rico.

La química escénica es la característica que María Castillo ha buscado a lo largo de su carrera. La ha encontrado en actores como Fernando Cristoph, un actor con el que colaboró antes de irse a estudiar a Rusia. También con Ángel Haché y Manuel Chapuseaux.

Durante su trayectoria ha sentido una profunda admiración por grandes directores de Teatro como Rafael Villalona, con quien trabajó obras como “Casa de Muñecas”, de Henrik Ibsen, “La Boda” de Bertolt Brecht, “Buenas Noches, mamá” de Marchan Norman y “La Guerrita de Rosendo” de Gilberto Pinto, una de las pocas ocasiones en la que también actuó.

Sus obras favoritas además de “El Monologo de Emily Dickinson” y “Banco del Parque”, son “Tres Mujeres Altas”, “La Controversia de Valladolid”, en la que hizo el papel de un hombre, el filósofo Ginés de Sepúlveda. En esas obras realizó “papeles retadores”.

En tres obras ha participado en dos ocasiones con directores y en países diferentes haciendo papeles distintos. Algo que le ha fascinado porque ve las obras desde dos ópticas; la madre y la hija. Esto pasó en el caso de “Buenas Noches Mamá”, “La Casa de Bernarda Alba” y “Bodas de Sangre”, estas dos últimas, del repertorio de Federico García Lorca.

Sus papeles últimamente han sido dentro del género de comedia. Estos le han encantado porque le gusta mucho explotar su lado cómico. Realizo “Radojka”, de Guillermo Cordero, una de sus comedias favoritas.

Ser la directora de “Los Miserables” representó uno de los retos más desafiantes de su carrera. Ha dirigido más de 10 musicales. Los montajes siempre ha sido un reto, porque son los más complejos.

Dentro de sus casi 50 años de carrera han surgido retos y dificultades que la han hecho sentir agotada, a veces cuestionares si ha valido la pena el esfuerzo, pero siempre ha seguido adelante dando lo mejor de sí en cada trabajo.

Está convencida de que: “Uno siempre piensa que hay dificultad, pero el teatro se nutre de las dificultades y de los conflictos. En la vida cotidiana la gente le huye a los conflictos, pero nosotros lo hacemos desde el escenario, esa es la dialéctica del teatro, manejar situaciones y conflictos”.

En esos 50 años no dejo de hacer teatro, ni durante su embarazo. Casi dio a luz en un escenario, mientras hacía “El Pagador de Promesas”, en Nuevo Teatro.

Solo la pandemia la alejó del teatro y tan pronto dieron “el pistoletazo de salida” volvió con “Colorín colorao” bajo la producción de Guillermo Cordero.

Ha tenido una carrera en el cine, un crossover difícil para algunos actores. Trabajó de Figurante en “El padrino II” en los años 70. También hizo cine con el Instituto de Cine de Moscú en la época de la guerra fría.

La experiencia que le ha otorgado el teatro, la madurez, el conocimiento y el amor por el cine, la están llevando a perseguir un nuevo eslabón en su carrera artística: la dirección de cine.

Agradece sus éxitos a su yo del pasado, porque gracias a ella misma pudo lograr todo lo que se ha propuesto, con pasión y dedicación.

“Le diría a mi yo de 14 años que gracias, por ser tan responsable, puntual, organizada, algo fundamental en cualquier carrera. Por ser tan enfocada. Mientras la gente estaba en diversiones yo estaba trabajando en el teatro, por eso pude llegar a una ciudad como Moscú a los 17 años y mantenerme logrando mi objetivo”.