Ventana

Flores de la guerra (2 de 2)

Sus personajes no son héroes, sino seres humanos complejos. Por un lado, el protagonista llamado John Miller, ciudadano occidental, representa el sacrificio de su vida por el bienestar y la ayuda humanitaria. Antes de los hechos que suceden en el filme, Miller, depredador y alcohólico, solo se interesaba por los vivos cuando les podía sacar algún beneficio. Llega a la iglesia con el objetivo de enterrar al párroco y una catarsis lo hará darse cuenta de la gravedad para los allí confinados y de su responsabilidad para revertir el peligro sobre ellos.

La planificación y composición escénica marcan un nivel de profesionalidad acorde con la inversión realizada para sacar el filme adelante. Desde la secuencia inicial se evidencia la sutileza del discurso, la realización de una fotografía enriquecedora de planos generales que reconstruyen la batalla de Nanking. El entramado fílmico ocurre bajo una densa niebla, quizás la misma de la historia, de los intereses, del olvido, de la que nadie puede escapar.

La cámara sale de esta niebla, para ubicar la trama, a través de la voz en off, cuando la ciudad es tomada por los japoneses. La bruma se aclara, dando paso a planos medios de un grupo de niñas en desesperada huida. La clave emocional y los temas por los cuales se perfilará el filme están determinados en los planos medios, la perspectiva de individuo, el retrato intimista y la vocación antropológica. Un joven se preocupa por contar a sus novicias, mientras las niñas corren por sus vidas. El egoísmo que niega el refugio a quien lo necesita y cada cual intenta salvarse como puede.

El filme desplaza el sentido de la historia hacia la importancia de la memoria. Zhang Yimou ha hecho una obra que habla del ayer para el presente: cuestiona el pasado y lo juzga. La forma en que su cine aborda la representación histórica refleja la gran mutación social, la del pasado que se cuenta en pretérito, se vuelve recuerdo o, dicho de otro modo, se vuelve pasado en el presente.

Por otro lado están las mujeres, las más sufridas en las guerras. Aquí están representadas de forma binaria, por un lado, están las jóvenes e inexpertas novicias llenas de prejuicios y por el otro las prostitutas, quienes al final –a pesar de su condición de marginadas- hacen el mayor de los sacrificios.

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