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Ventana domingo, 21 de febrero de 2021

Capablanca y Spassky

  • Capablanca y Spassky
  • Capablanca y Spassky
Nelson Pinal Borges, MI & FIDE Trainer
Santo Domingo, R. D.

Por estos días Boris Vasílievich Spassky cumplió 84 años. Leyenda viva de la Historia del Ajedrez, constituye junto a Anatoly Karpov y Gary Kasparov un glorioso trío de Campeones mundiales formados dentro de la Escuela Soviética, y son los únicos ex – Campeones existentes comprendidos dentro del grupo de los “famosos trece Campeones”, desde la época de Wilhelm Steinitz, (Campeón mundial entre 1886 y 1894) considerado el primero del ajedrez moderno.

Nacido en Leningrado el 30 de enero de 1937, Spassky fue un prodigio del ajedrez, convertido en ícono del estilo universal que derrotaba a Mijail Tal con ataques violentos al Rey, y a Tigran Petrosian con “profilaxis”, a quien destronó en 1969 para coronarse Campeón mundial. Había sido Campeón mundial juvenil en 1955.

Hace unos años en un conversatorio vía chat con Karpov, este señalaba dos cosas muy interesantes: que su formación ajedrecística estuvo influenciada fundamentalmente por José Raúl Capablanca y que admiraba el estilo universal del Boris Spassky de los años 1965-76 cuando derrochaba una energía muy creadora sobre el tablero, similar a la de Capablanca y que lo convirtió en líder del Ajedrez mundial en 1969. Criterio de sumo valor manifestado por una autoridad ajedrecística de la categoría de Karpov.

Se puede afirmar que a partir de las respuestas de Karpov, se llega a la conclusión de que existe cierta similitud entre las personalidades ajedrecísticas de Capablanca y Spassky. Sin dudas, las participaciones del genial cubano en Torneos celebrados en la Rusia Zarista y posteriormente en la Unión Soviética (Moscú 1925, Moscú 1935 y Moscú 1936) dejaron directamente su influencia ajedrecística en varias generaciones de jugadores soviéticos. “Es imposible comprender el Ajedrez sin mirarlo con los ojos de Capablanca”, dijo Mijail Borvinnik, patriarca de la Escuela Soviética de Ajedrez.

Al celebrarse en La Habana en 1962, el primer Torneo Capablanca in Memoriam, Spassky manifestó que en homenaje a Capablanca, trataría de jugar en ese evento al estilo del cubano. Dicho y hecho, Spassky cumplió con su palabra; jugando excelentes partidas con un alto concepto posicional, explotando pequeñas ventajas y atacando cuando la posición lo requería (características propias del criollo) y logró el segundo lugar invicto, a solo medio punto del GM argentino M. Najdorf, que terminó primero por encima de los Grandes Maestros, L. Polugaevsky, S. Gligoric y V. Smislov, entre otros destacados jugadores del momento.

O sea, en La Habana/62 Spassky revivió un Ajedrez al estilo de Capablanca a la vez que demostró su envidiable personalidad ajedrecística universal por la cual es reconocido en el mundo de las torres y los alfiles.

Es preciso recordar que aún después de su derrota con Bobby Fischer en el Campeonato del mundo de 1972, Spassky ganó el fortísimo Campeonato soviético de 1973 y siguió siendo un extra-clase del Juego Ciencia por muchos años, interviniendo en varios Torneos de Candidatos al título mundial y ganó el fortísimo torneo de Linares 1983 por encima de A. Karpov entre otros maestros de la élite mundial.

Cita:

«El Ajedrez, con toda su profundidad filosófica, es ante todo un juego en el que se ponen de manifiesto, la imaginación, el carácter y la voluntad». (B. Spassky)

Por estos días Boris Vasílievich Spassky cumplió 84 años. Leyenda viva de la Historia del Ajedrez, constituye junto a Anatoly Karpov y Gary Kasparov un glorioso trío de Campeones mundiales formados dentro de la Escuela Soviética, y son los únicos ex – Campeones existentes comprendidos dentro del grupo de los “famosos trece Campeones”, desde la época de Wilhelm Steinitz, (Campeón mundial entre 1886 y 1894) considerado el primero del ajedrez moderno.

Nacido en Leningrado el 30 de enero de 1937, Spassky fue un prodigio del ajedrez, convertido en ícono del estilo universal que derrotaba a Mijail Tal con ataques violentos al Rey, y a Tigran Petrosian con “profilaxis”, a quien destronó en 1969 para coronarse Campeón mundial. Había sido Campeón mundial juvenil en 1955.

Hace unos años en un conversatorio vía chat con Karpov, este señalaba dos cosas muy interesantes: que su formación ajedrecística estuvo influenciada fundamentalmente por José Raúl Capablanca y que admiraba el estilo universal del Boris Spassky de los años 1965-76 cuando derrochaba una energía muy creadora sobre el tablero, similar a la de Capablanca y que lo convirtió en líder del Ajedrez mundial en 1969. Criterio de sumo valor manifestado por una autoridad ajedrecística de la categoría de Karpov.

Se puede afirmar que a partir de las respuestas de Karpov, se llega a la conclusión de que existe cierta similitud entre las personalidades ajedrecísticas de Capablanca y Spassky. Sin dudas, las participaciones del genial cubano en Torneos celebrados en la Rusia Zarista y posteriormente en la Unión Soviética (Moscú 1925, Moscú 1935 y Moscú 1936) dejaron directamente su influencia ajedrecística en varias generaciones de jugadores soviéticos. “Es imposible comprender el Ajedrez sin mirarlo con los ojos de Capablanca”, dijo Mijail Borvinnik, patriarca de la Escuela Soviética de Ajedrez.

Al celebrarse en La Habana en 1962, el primer Torneo Capablanca in Memoriam, Spassky manifestó que en homenaje a Capablanca, trataría de jugar en ese evento al estilo del cubano. Dicho y hecho, Spassky cumplió con su palabra; jugando excelentes partidas con un alto concepto posicional, explotando pequeñas ventajas y atacando cuando la posición lo requería (características propias del criollo) y logró el segundo lugar invicto, a solo medio punto del GM argentino M. Najdorf, que terminó primero por encima de los Grandes Maestros, L. Polugaevsky, S. Gligoric y V. Smislov, entre otros destacados jugadores del momento.

O sea, en La Habana/62 Spassky revivió un Ajedrez al estilo de Capablanca a la vez que demostró su envidiable personalidad ajedrecística universal por la cual es reconocido en el mundo de las torres y los alfiles.

Es preciso recordar que aún después de su derrota con Bobby Fischer en el Campeonato del mundo de 1972, Spassky ganó el fortísimo Campeonato soviético de 1973 y siguió siendo un extra-clase del Juego Ciencia por muchos años, interviniendo en varios Torneos de Candidatos al título mundial y ganó el fortísimo torneo de Linares 1983 por encima de A. Karpov entre otros maestros de la élite mundial.

Cita:

«El Ajedrez, con toda su profundidad filosófica, es ante todo un juego en el que se ponen de manifiesto, la imaginación, el carácter y la voluntad». (B. Spassky)