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Ventana domingo, 13 de septiembre de 2020

El Maestro Gustavo A. Peña: “Honor a quien honor merece”

  • El Maestro Gustavo A. Peña: “Honor a quien honor merece”
Nelson Pinal Borges, MI & FIDE Trainer
Santo Domingo, RD

Al amigo Gustavo Adolfo Peña  Féliz lo conocí en el año 1968 durante la celebración en la ciudad de Matanzas, Cuba, del Tercer Campeonato Panamericano de Ajedrez al que acudió en representación de República Dominicana, siendo el primer deportista quisqueyano en visitar la isla de José Martí después de los cambios políticos y sociales ocurridos en 1959. Un hecho histórico del deporte dominicano que correspondió al Juego Ciencia.

El Maestro Peña es un ícono del ajedrez dominicano. En sus 87 años de vida ha dedicado al Juego Ciencia casi 70 años y es una gloria del deporte del país. Fue campeón nacional en 1963 y sub campeón en 1966 y 1968. También fue el representante criollo en numerosos eventos internacionales, incluyendo dos Olimpíadas Mundiales y actuó de primer tablero del equipo nacional en Tel Aviv – 1964, el bautismo de fuego de República Dominicana en esas importantes competencias por equipos.

Es imposible hablar de la historia del ajedrez dominicano sin señalar en primer orden a Gustavo Adolfo, quien aprendió a jugar en el año 1951 en el Club de ajedrez de Ciudad Trujillo, primer club fundado en el país en 1940. Posteriormente, el Maestro Peña ascendió rápidamente en el olimpo ajedrecístico y ya en 1956 formó parte del equipo nacional que se enfrentó a su similar de Puerto Rico en un intercambio amistoso.

Persona agradable, humilde y de gran cultura, el  Maestro Peña me honra con una amistad de 52 años, y siendo fiel a esas virtudes, fue un importante anfitrión y guía durante mi primera visita a Santo Domingo en 1994,  ya que cada lunes puntualmente a las 9 de la mañana pasaba por mí para callejear Ciudad Nueva, la Zona Colonial y otros rincones de la capital brindándome fundamentos  de geografía e historia sobre los sitios recorridos.

Hablar con el Maestro es conocer de primera mano todos los pormenores de su peregrinar para llegar a Cuba después de recibir un permiso especial del Presidente Joaquín Balaguer para poder representar al país en el Campeonato Panamericano a celebrarse en la “isla comunista” y  es saber sobre los detalles durante su estancia y su grata presencia en el fuerte evento, donde debutó sorpresivamente derrotando a uno de los favoritos jugadores cubanos. Asimismo, cuenta con mucha satisfacción su estadía en la ciudad de Varadero, donde fueron hospedados los participantes a ese importante evento.

Peña participó en alrededor de 30 campeonatos nacionales y por otra parte, decenas de jóvenes fueron sus alumnos ajedrecistas en la Academia Naval de la Marina de Guerra donde trabajó durante más de 40 años como instructor del Juego Ciencia.

Como un símbolo imperecedero del Juego Ciencia dominicano, a sus largos años al lado de su distinguida esposa Doña Brunilda de Peña,  el Maestro Gustavo Adolfo  honra al ajedrez nacional y constituye una joya viviente y una enciclopedia de vida ajedrecística que las nuevas generaciones deberían imitar por su constancia como ferviente jugador activo y trabajador desprendido en bien del deporte nacional.

Larga vida al apreciado Maestro Peña.