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Chazelle: la historia es lo único que importa

Fernando GonzálezSanto Domingo

Damien Chazelle admitió francamente en una entrevista que, "las ficciones no son ensayos". Aunque esa frase no parezca tener sentido en base a nuestros conocimientos sobre ficción social, conforme ves las películas de Chazelle, la frase comienza a tener más efecto en nosotros y en las historias que queremos contar.

Gran ejemplo de esto fue su película “Whiplash” (2014), un 'thriller' distinto que partía desde su propia experiencia como baterista en la secundaria. En este filme seguimos la aventura de Andrew en la academia de jazz más prestigiosa de Estados Unidos, en la cual se encuentra con un director abusivo y condescendiente. Y aunque claro uno pueda interpretar los peligros de la ambición como premisa, al mismo tiempo, cuesta mucho digerir sus películas de manera racional, debido a que esta película en gran medida combina la furia y la pasión como su norte, provocando una distorsión en la parte emocional y racional de la persona, hasta el punto de quizá motivarla a tomar las acciones del protagonista como buenas y válidas.

Al contrario que ciertos autores que tienen ciertas temáticas ya establecidas, Chazelle (aunque en su filmografía y guiones hasta ahora toque la misma temática desde distintos ángulos) aprovecha siempre que puede para experimentar todo lo posible en aquel enfoque, con la finalidad de tener el mayor efecto emocional posible en el espectador.

Tal como Guillermo del Toro dice que "la emoción va por encima de la razón", Chazelle vive con películas como "Whiplash" y "La La Land" (2016) retorciendo nuestras emociones, como una especie de teatro realista, con la finalidad de sentir por los personajes, y al final hacer cambios en nuestras vidas.

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