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DESDE LA ÚLTIMA BUTACA

Michael

Más para bien que para mal, la película ‘Michael’, ópera prima del realizador austriaco Markus Schleinzer recuerda el clima de thriller psicológico de su compatriota Michael Haneke, con quien trabajó en algunas de sus cintas como director de casting. El guión está escrito de manera introspectiva y no deja de incluir algunos lugares comunes relacionados con la cotidianidad del personaje central, es decir, situaciones que el director pudo haber prescindido en busca de una narración más compacta. Sin embargo, estos recursos anodinos no le restán méritos a un filme que no pretende la polémica. Como obra de arte, ‘Michael’ tiene la misión de inquietar al espectador, hacerle reflexionar sobre una historia de manera seca y realista. Schleinzer no desea ni necesita mostrar ninguna escena desagradable, sino sugerir la depravación, el abuso y la enfermedad mental del protagonista, logrando con ello un efecto mucho más contundente. Porque su personaje supera los abismos morales del sadismo. Es un ser que en apariencia trata de llevar una vida convencional, tanto en sus relaciones familiares como con sus compañeros de trabajo. La cinta termina en el momento indicado y deja en el espectador el deseo de seguir de cerca las consecuencias que se desprenden del inesperado desenlace. Otras virtudes se relacionan con la ausencia de música prefabricada; no hay subrayados, no se emiten juicios, la acción es mínima y es captada por la cámara de la manera más sencilla posible. Todo esto, junto a las formidables actuaciones de Michael Fuith y David Rauchenberg hace presenciemos un filme trascendental, muy fuerte en su contenido pero que se “digiere” con suavidad gracias a su elegancia fílmica, al nivel de sabiduría estética con que transcurren las imágenes y a esa forma no convencional de hacer un cine “maldito”. ‘Michael’ no es una película hecha para complacer, sino para denunciar acontecimientos que de manera lamentable ocurren en el mundo de hoy Un mundo donde la soledad, la esquizofrenia, la cobardía y la perversión individual contribuyen a que determinados mortales adquieran patrones de conducta antisociales que solo pueden ser curados con el aislamiento y el encierro. Los comportamientos violentos que Schleinzer incluye en su obra no buscan satisfacer al espectador, sino que poseen la misión de ser la ventana de una historia que bien podría estar ocurriendo actualmente, en cualquier localidad “civilizada”. Y su gran lección vive dentro de su doble lectura como obra de arte para que cada quien saque las conclusiones que desee de esta experiencia escalofriante. Ficha técnicaPaís: Alemania- Austria. Dirección y guión: Markus Schleinzer. Año: 2011. Duración: 96 minutos. Reparto: Michael Fuith, David Rauchenberger y Christine Kain. Sinopsis: En apariencia, Michael es un hombre de bien que vive en completa soledad. Es un buen trabajador, apreciado en su empresa y preocupado por llevar una vida digna y decente. Sin embargo, dentro de su hogar esconde un terrible secreto que demuestra su naturaleza cruel y corrompida.

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