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Día Mundial del Medio Ambiente 

Suelos de RD: usos y conservación

La categoría general de los suelos dominicanos se divide en ocho.Istock

Uno de los llamados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente es la restauración de los suelos.

Aunque el país sede para conmemorar este día será Arabia Saudita, el propósito es que entre todos los pueblos se pueda crear conciencia sobre el uso de los suelos, el cuidado de la biodiversidad y lo más importante, la disminución de la mano humana en los efectos negativos al medio ambiente.

En ese sentido, no hay que irse hasta el Medio Oriente para aportar nuestro grano de arena ante este llamado. Lo primero que debemos conocer es los tipos de suelos que tenemos en República Dominicana, qué usos se les dan y cómo podemos aportar a su restauración y preservación.

Tipos de suelos

En el documento “Atlas de la Biodiversidad y Recursos Naturales de la República Dominicana”, dispuesto por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Mimarena), se pueden encontrar la clasificación de los suelos dominicanos según su capacidad productiva, cuáles son para parque nacionales, cuáles no son cultivables, entre otros.

Este estudio formó parte del proyecto “Reconocimiento y Evaluación de los Recursos Naturales de la República Dominicana”, auspiciado por la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el año 1967.

El referido documento explica que esta clasificación consistió en una agrupación de informaciones edafológicas, tales como profundidad efectiva, estructura, disponibilidad de agua, permeabilidad y otras, lo que permitió determinar las potencialidades y limitaciones de los suelos para su adecuada utilización.

Se lograron determinar ocho clases de suelos, pero estas a su vez están agrupadas en bloques según el uso que se hace de ellos.

Las clases I hasta la clase IV se consideran adecuadas para cultivos agrícolas, con prácticas específicas de uso y manejo.

Las clases V hasta la clase VII se consideran no cultivables, aunque los métodos modernos con mecanización consideran también que la clase V puede destinarse al pastoreo y al cultivo de arroz con medidas muy intensivas de manejo.

Y, por último, la clase VIII se considera apta solamente para parques nacionales y zonas de vida silvestre.

Además, se determinaron perfiles representativos de las unidades de suelos establecidas, con su respectiva toma de muestras para análisis físico y químico.

A raíz de esto se establecieron más de cien asociaciones de suelos que fueron agrupadas según las principales características de los suelos predominantes, resultando en diez grandes grupos:

1- Suelos de sabanas.

2- Suelos arcillosos no calcáreos.

3- Suelos de origen calcáreo.

4- Suelos de origen ígneo, volcánico y metamórfico.

5- Suelos aluviales recientes.

6- Ciénagas.

7- Playa costera y dunas.

8- Suelos orgánicos.

9- Terrenos cársicos.

10- Terrenos escabrosos de montaña.

El llamado es a la restauración de los suelos.Istock

Restauración

Para el año 2021, a través de un comunicado el Ministerio de Medio Ambiente explicó que la cobertura forestal en el país ocupaba 1,814, 503 hectáreas, lo que equivale a un 37.7 %, sumado a un 5.1 % de árboles frutales, resultando en su totalidad un 42.8 %. Estas cifras representan un aumento de alrededor de un 10 % en comparación a estadísticas del 2003.

Luego en 2022 se publica el documento: “Guías Técnicas de Buenas Prácticas Ambientales y Sociales. Conservación de Bosques en Áreas Protegidas en el Marco de REDD (más bosques más vida)”, aquí fueron expuestas varias iniciativas que deben tomarse desde el Estado hasta los ciudadanos para ayudar a la conservación de los suelos y bosques dominicanos.

Con base en las causas de degradación y deforestación y mediante un amplio proceso participativo con actores claves, se identificaron y consensuaron tres opciones para contrarrestar la deforestación y degradación forestal, y en las que se fundamenta la ENREDD+ y el Programa REDD+.

La primera opción consiste en fortalecer el marco legal e institucional para la conservación del patrimonio natural. La segunda es el establecer, fortalecer y aplicar políticas públicas para limitar y contener la expansión de la frontera agrícola, ganadera y de infraestructura en áreas boscosas y la tercera es promover modelos de gestión de recursos naturales que contribuyan a la conservación y uso sostenible de los bosques y al aumento de la cobertura boscosa, los cuales tendrán incidencia a nivel nacional. 

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