Reportajes Especiales

EMBARAZO PRECOZ

Los dilemas que enfrentan los médicos ante la gestación de las menores

DESCONOCIMIENTO, INCUMPLIMIENTO DE CITAS MÉDICAS, DESCONTINUIDAD DE TRATAMIENTOS, PARTOS PRETÉRMINOS Y BAJO PESO.

Riesgos. El doctor Albert explica que la adolescencia se caracteriza por ser de mucha vulnerabilidad, por lo que ellas tienen pobre percepción del riesgo, lo que es una limitante para atender los embarazos.

Inicio tardío de las consultas o ausencia de las mismas; falta de cumplimiento del tratamiento; condiciones nutricionales inadecuadas; ignorancia de la necesidad de los chequeos prenatales; falta de suplementación nutricional y desconocimiento de las señales de peligro, son algunas de las barreras que deben enfrentar los obstetras al momento de atender el embarazo en una adolescente.

Mientras, las complicaciones más frecuentes con las que deben lidiar en este tipo de pacientes son las del parto pretérmino, presente entre el 15 a 20% en menores de 15 años, y en el 5.7% de las que tienen entre 16 y 19 años, subiendo a una frecuencia de 30% cuando se trata de un segundo embarazo en la adolescencia.

El riesgo de hipertensión o pre-eclampsia se duplica en esta población, cuando se compara con mayores de 30 años y la eclampsia o convulsiones, es cinco veces más frecuente en ese renglón, que en mayores de 20 años.

También aumentan las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH; las infecciones de vías urinarias, que casi se duplican en ellas, y la presencia de intentos e ideas suicidas y de autolesionarse, sobre todo en postparto.

La descripción fue ofrecida con detalles a Listín Diario por el reconocido gineco-obstetra, expresidente de la Sociedad Dominicana de Ginecología y Obstetricia, doctor Milcíades Albert, quien explicó que los nacimientos pretérminos demandan mucha calidad de la atención prenatal, y da por resultado bebés prematuros y de bajo peso.

Esto conlleva, explica, a más posibilidades de presentar dificultades en su desarrollo psicomotor, deficiencia de atención, y dificultades al caminar.

También puede nacer prematuro, es decir, antes de las 37 semanas, las consecuencias pueden ser comunes o parecidas, “puede tener falla en el desarrollo psicomotor, inmadurez de los pulmones, más tendencia a presentar problemas gástricos, tiene tendencia a ser sordo, a ser ciego y hay que darle un cuidado especial”.

Daño cerebral La doctora Bruna Caro, del Programa de Atención Integral del Materno Infantil San Lorenzo de los Mina, describe que cuando hay rechazo de parte de padres, escuelas y amigos, la adolescente presenta un riesgo negativo en su salud y esa es una de las principales causas de muerte materna, que puede ser por hipertensión, hemorragia y sepsi.

Síndrome de Hellp La doctora Lilian Guerrero, del Programa Integral de Adolescentes de la Maternidad La Altagracia, recuerda que el embarazo en adolescentes en sí trae sus riesgos, lo cual aumenta si no se hacen los chequeos prenatales temprano.

“La paciente puede quedar hipertensa de por vida, lo que puede afectar riñones, visión, la circulación, y llegar a una complicación mayor que es la eclampsia que puede conllevar a convulsiones y al síndrome de Hellp, que produce trastornos que afectan el hígado, las plaquetas y puede haber hemorragia.

“Hemos tenido que intervenir con una frecuencia muy elevada los casos de depresión post parto en adolescentes de 14 a 16 años con intentos de suicidio”, señala.

Dentro de los hallazgos causales imperan los embarazos no deseados; abandono por parte del padre de la criatura; limitaciones económicas: incapacidad para sostener a la criatura por no poder trabajar, y dificultades para estudiar por no tener quien se encargue del bebé.

Desequilibrio Marisol Pérez, psicóloga del Servicio de Adolescentes de la Maternidad La Altagracia, dice que siete de cada 10 de las que van al hospital presentan problemas de desequilibrio emocional y sobre todo por falta de apoyo de los padres, lo que repercute en la salud del niño y la madre. “A los padres se les cita, no vienen, se les llama y lo que hacen es que insultan. La mayoría son huérfanas de padres vivos, dicen que están trabajando. De cada 10 sólo cuatro tienen padres preocupados que acuden al hospital, el resto se mantiene indiferente”, lamenta.

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