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Religión/Senderos sábado, 16 de mayo de 2020

Dos minutos

No es “Sentir” es hacer

  • No es “Sentir” es hacer
Luis García Dubus
Santo Domingo, RD

 Yo no me sien­to con derecho de poner mi pro­blema en manos de Dios”, me di­jo Manuel. Esta frase, dicha por un amigo a quien iban a operar de vida o muerte, era una expresión verdaderamente triste.

Estábamos solos, de mo­do que pude hablarle fran­camente, como nunca lo había hecho.

Le recordé quien era él. Un hombre honrado, res­ponsable y sano. Pero no só­lo eso, él también era una persona sensible frente a las necesidades de los otros, habiendo ayudado a todo el que podía. ¿No era cier­to eso?

- “Sí, es verdad”, me dijo, “sé que en la Biblia dice que hay que amar a Dios. Pues yo, sinceramente, no siento que amo a Dios”.

Esta declaración de Ma­nuel me recordó algo que había leído, así que tomé una Biblia que había en la habitación y le leí una fra­se que aparece precisamen­te en el evangelio de la misa de este domingo. (Juan 14, 15-21).

Dice el Señor hoy:

“El que acepta mis man­damientos y los guarda, ese es el que me ama”. (Juan 14,21)

He aquí una declaración rotundamente clara acer­ca de qué es lo que signi­fica amar a Dios. Manuel comprendió que, si bien no amaba a Dios sensiblemen­te, sí lo amaba realmente, verdaderamente, efectiva­mente.

El vio algo que nunca ha­bía visto. Comprendió que:

La fe no se mide por lo que se siente; se mide por lo que se HACE.

Hay mucha gente que piensa que Dios lo está con­tinuamente acechando y acusando. Esto es un tre­mendo error. Lo que Dios dice al hombre es esto:

“Si alguien te ataca no es de parte mía”. (Isaías 54,15)

La pregunta de hoy

¿Qué hay que hacer para merecer el amor de Dios?

Lo mismo que tiene que hacer un niño de 4 años pa­ra que su mamá lo quiera: nada.

Dios lo ama porque us­ted es su hijo: su amor es in­condicional y gratis, al igual que el de una madre, o in­cluso mayor, según Él mis­mo dijo: “¿Puede una ma­dre olvidarse de su hijo, pues, aunque ella te aban­done, Yo nunca te abando­naré