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Religión/Senderos sábado, 29 de junio de 2019

Dos Minutos

Lo único trascendental

  • Lo único trascendental

    La voluntad del Señor es mi paz. ¿Lo ha descubierto usted? ISTOCK

Luis García Dubus
Santo Domingo, RD

“Si usted pudiera volver atrás su vida, ¿qué cosas cambiaría?”. Esta pregunta fue hecha a un buen número de personas que habían sido exitosos ejecutivos de alto nivel.

¿Sabe usted cuál fue la respuesta? Todos contestaron lo mismo: “Habría dedicado más tiempo a mi familia”.

No era que no hubieran trabajado con menos ahínco y dedicación, pero hubieran reservado más tiempo a la familia. Eso fue lo que contestaron.

Ahora, imagínese que hubieran esperado unos años, con lo que aquellos ejecutivos hubieran sido un poco más viejos (y por lo tanto más sabios) y que ya estuvieran viendo el tiempo de su muerte más cercano, y repitámosle la misma pregunta: “¿Qué desearían haber hecho diferente?”.

Creo que hubieran repetido sin duda lo de la familia, pero estoy seguro de que hubieran añadido otro valor: Dios.

Cualquier persona de avanzada edad sabe que este es el único valor trascendental. Todo lo demás es pasajero, este noÖ este nos trasciende.

Tengo un grupo de amigos y amigas, once en total, que no han necesitado llegar a ser tan viejos para saber la importancia que tiene Dios en nuestra vida y, en consecuencia, estamos dedicando dos horas semanales para estar con Él y dejar que Él nos hable a través de los otros, o desde el interior.

Esto lo hacemos en un lugar pequeño, de gran privacidad, en el entendido de que podemos hablar con absoluta apertura de mente y de corazón, sabiendo que nada de lo que se comparta va a salir de allí. Le decimos “la burbuja”, por ser un pequeño grupo totalmente cerrado. Ellos no han querido llegar a una edad avanzada para buscar a Dios, y allí han ocurrido cambios milagrosos ya!.

¡El Señor es el primero en llegar! ¡Y nunca ha faltado en casi cinco años!

Al amparo de su presencia y del consentimiento que le damos para que actúe en nosotros, han sucedido curaciones de nuestro pobre interior herido y hemos sido capaces de comprendernos mejor, y de perdonarnos tal como Él nos comprende y perdona continuamente.