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Religión/Senderos sábado, 11 de agosto de 2018
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DOS MINUTOS

¿Está usted siendo atraído?

  • ¿Está usted siendo atraído?
Luis García Dubus
Santo Domingo

Si usted quiere, haga la prueba: suelte ahora mismo este periódico en el aire. ¿Qué sucederá? Sin duda alguna caerá al suelo. La razón usted la sabe: la fuerza de la gravedad lo atraerá hacia abajo.

La gravedad lo atraerá y el periódico no pondrá ninguna resistencia.

No puede hacerlo porque no tiene voluntad propia. Y ni siquiera puede pensar en resistirse puesto que no tiene inteligencia.

El destino final de un periódico es el suelo, un zafacón, una fogata y, en el mejor de los casos, un archivo definitivo.

Lo mismo pasa con todos los animales: Su destino es el suelo: una unificación con la tierra. Y en el mejor de los casos, que lo embalsamen y lo exhiban.

Usted y yo también somos atraídos por la tierra... Pero no solo por la tierra.

Preste buena atención a esto, mi querido amigo o amiga: en este mismo momento usted está siendo atraído por otra fuerza.

Y esa otra fuerza no es una cosa, como la tierra, es una persona.

La prueba indiscutible de lo que estoy diciendo está en el centro del evangelio de este domingo (Juan 6, 41-52). Dice el Señor: “Nadie puede acercarse a mí si el Padre que me envió no lo atrae” (Juan 6, 44).

Y ¿cómo atrae Dios? No lo atrae, bajo ningún concepto, por la fuerza, porque eso no sería amor, sino por la cariñosa invitación a acogerlo ante su manifestación en la Palabra.

El Señor se halla manifestado en la Escritura, es decir, se halla abierto a todos, y todo el que lee o escucha la Palabra de Dios sin hacer resistencia a ella es atraído por el Padre.

Dice igualmente el Señor hoy: “Todo el que escucha al Padre y aprende, se acerca a mí”.

Y hay además hoy una tremenda promesa para aquel que sea atraído por el Padre mediante la Escritura, no haga resistencia y se acerque al Señor. Esa promesa hace que nuestro destino final sea muy diferente al de este periódico, los animales y cualquier otro ser creado. La promesa es esta: “A ése, yo lo resucitaré último día” (Juan 6, 44).

La pregunta de hoy

¿Está usted siendo atraído por el Padre?

Le puedo asegurar que sí. La prueba es que se ha sentido de alguna manera impulsado a leer hasta aquí algo sobre la Palabra, y no se ha resistido a hacerlo.

Sí, amigo, usted está siendo amorosamente atraído. Y mientras más escuche la Palabra, más fuerte será esa atracción.

A usted le quieren dar vida eterna, y si no se resiste, se la dan. Se la dan sólo porque usted se la dejó dar. Le dan agua sólo porque usted tiene sed. Esa es la única condición: tener sed.

Esa es la voluntad de Dios Padre, y a eso fue que vino su Hijo. Pero usted no está obligado.

Es sólo una gentil invitación, una atracción...

Y aún hay más: acoger esta atracción significará también estar siendo en todo momento acompañado, conducido y fortalecido por un Señor compasivo que nos va mostrando el camino, nos revela la verdad y termina regalándonos la vida.

“Estoy a la puerta llamando. Si alguien me abre, entraré y comeremos juntos” Apocalipsis 3, 20.

Usted ha sido creado libre. Está en sus manos abrir la puerta o no hacerlo.

Mientras tanto, la felicidad y la paz que trae el Señor están tocando a su puerta, amorosa pero respetuosamente.

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