enfoque
Sagacidad
Apreciado lector, iniciaremos advirtiéndole que todas, absolutamente todas, las definiciones de Sagacidad que usted podría encontrar en fuentes prestigiosas, como por ejemplo la RAE, World Reference y muchas otras, están erradas, debido a que asocian la sagacidad con la astucia, lo cual no tan solo es una barbaridad, sino también una estupidez inconmensurable, porque esas mismas fuentes prestigiosas, definen la astucia, básicamente como la capacidad de engañar, de ser un zorro.
Así que le daremos una definición que le será fácil de asimilar y aceptar: Es tener la sabiduría suficiente que nos capacite, para tener la habilidad de percibir claramente lo que ocurrirá antes y después de que tomemos una decisión y la hagamos realidad.
Le aclaramos que usted podría pasar días y meses indagando en diversas fuentes de conocimiento, y no encontrará una definición mejor, o parecida a esa.
A los lectores quisquillosos les decimos que un dato que nos sirve de soporte fundamental para sostener nuestra definición es saber que sí la sagacidad tuviese aunque fuese un componente mínimo de astucia, entonces es absolutamente seguro que Jesucristo no hubiese recomendado en una parábola, que sus seguidores deben aprender a actuar con sagacidad, e incluso agregó que muchos (as), por no serlo, se limitan y conforman con hacer oraciones cargadas de dramatismo, pero no suelen acompañarse de acciones. Entonces, estas personas por más que alardeen de ser creyentes fervorosos, no recibirán nada, o recibirán muy poco. Esa parábola se encuentra en el evangelio de Lucas 16:1-8 y la analizaremos brevemente, al final de este artículo.
También aclaramos que ni títulos académicos, ni cargos prestigiosos, ni las riquezas materiales, garantizan que esas personas actúen con sagacidad cuando se vean enfrentados a situaciones estresantes; sino que aunque a usted le podría parecer extraño y hasta inconcebible, la mayoría de nuestros campesinos y muchas personas sencillas de nuestro amado país, suelen actuar con más sagacidad en la vida cotidiana que la mayoría de esos personajes "famosos ".
También suele suceder que personas dotadas de una gran formación académica y con evidente sabiduría, en ocasiones deciden actuar con sagacidad, con el único propósito de dejar una lección para su generación y las posteriores. Ese es el caso del filósofo Tales de Mileto, que es narrado por el genial filósofo Aristóteles (384_ 322 A.C.), en su famoso libro “La política”.
En la parábola, el patrón terminó alabando públicamente a su mayordomo porque actuó con sagacidad.
Veamos: "Por ejemplo el caso de Tales de Mileto. Cuentan que una vez que unos le reprochaban, viendo su pobreza, la inutilidad de su filosofía, previó, gracias a sus conocimientos de Astronomía, que habría una buena cosecha de aceitunas, cuando aún era invierno, y con los pocos dineros que poseía, entregó las fianzas para arrendar todos los molinos de aceite de Mileto y de Quíos, alquilándolos por muy poco cuando no tenía competidor, y en cuanto llegó la temporada, los realquiló al precio que quiso y reunió un buen montón de dinero, para demostrar que es fácil para los filósofos hacerse ricos, cuando quieren, pero que no es por eso que se afanan".
Es importante que usted sepa que en algunas situaciones riesgosas, la sagacidad puede llevar a personas poderosas, como por ejemplo gobernantes, líderes políticos _ como ocurrió en nuestro país durante lo que se conoce como la era de Trujillo , a tener que recurrir al recurso de fingir estar locos, con el claro propósito de preservar la vida y otros privilegios.
Eso lo expresa de hermosa manera el escritor Khalil Gibran en su libro “El loco” (1918), en el apartado titulado “El rey sabio”. Veamos: "Había una vez, en la lejana ciudad de Wiraní, un Rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder, como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría. Había también en la ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los habitantes; incluso el Rey y sus cortesanos, pues era el único pozo de la ciudad. Una noche, cuando todo estaba en calma una bruja entró en la ciudad. Y vertió siete gotas de un misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía: Desde este momento, quien beba de esta agua se volverá loco. A la mañana siguiente todos los habitantes del reino, excepto el Rey y su gran chambelán, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja. Y aquel día en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino cuchichear: El Rey está loco, nuestro Rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos permitir que nos gobierne un Rey loco; debemos destronarlo. Aquella noche, el Rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó a su gran chambelán para que también bebiera. Y hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wiraní, porque el Rey y su gran chambelán habían recobrado la razón".
Ese relato que podría producir en usted una sonrisa, también sería bueno que le hiciese percibir que ser sagaz puede librarnos de situaciones estresantes y conflictivas, que incluso tienen un gran potencial de peligrosidad.
David, antes de ser Rey, pasó mucho tiempo huyendo, debido a que el Rey Saúl le perseguía con el claro propósito de matarle, razón por la cual huyó a un país vecino. Sin embargo, como no podía pasar desapercibido, porque había obtenido mucha fama, los del servicio de inteligencia le informaron a Aquis, rey de Gat: "Entre nosotros está el gran guerrero David, y dispuesto a pelear por nosotros". David se enteró de eso, y cómo eran tiempos de mucho salvajismo, sintió mucho temor, debido a que el Rey no dio muestras de sentirse cómodo con su presencia.
Por esa razón, David tuvo la sagacidad de fingir estar loco. Veamos: "Y se fingió demente ante sus ojos, haciéndose el loco en medio de ellos, tamborileaba sobre el batiente de la puerta y dejaba caer la saliva sobre su barba. Dijo Aquis a sus servidores: Miren este hombre está loco. ¿Para qué me lo han traído? ¿Es que me hacen falta locos, que me han traído a éste para que haga el loco a mi costa? ¿Va a entrar éste a mi casa?" (1 Samuel 21: 14-16. Versión Biblia de Jerusalén Latinoamericana). Y esa conducta sagaz le permitió a David salir tranquilamente e irse a otro país, en el cual no sentía temor.
Finalmente en la parábola de Jesucristo (Lucas 16:1-8). En esencia ocurrió más o menos lo siguiente: Que personas envidiosas y chismosas, le dicen a un empresario agropecuario muy rico, que su mayordomo le estaba robando, debido a que su ritmo de vida extravagante, era por sí misma una prueba irrefutable de lo que le estaban informando. El patrón envió a buscar de manera inmediata a su mayordomo, y de manera tajante y con rostro adusto le dijo: los informes que me han traído de ti son alarmantes, así que te ordeno que en un plazo no mayor a quince días, me tengas lista toda la información contable. Y te advierto que ese día te daré tu liquidación, porque ya no seguirás trabajando conmigo.
En realidad el mayordomo no había hecho ningún desfalco, sino sencillamente que él recibía los diferentes productos -semillas de habichuelas y muchos otros- con la encomienda de que el patrón recibiese su capital, más el 2% de interés de cada producto. Y él hacía los negocios con los campesinos a un 4%. Y era por eso que había prosperado muchísimo.
Así que este mayordomo en lugar de deprimirse, quedarse pasivo, o suicidarse, decidió actuar con sagacidad. Y cómo era él quien dominaba el negocio, hizo nuevos contratos con sus clientes, al 2 %, con el propósito de que ese beneficio que obtendrían sus clientes, era seguro que haría, cuando quedase sin empleo, que sus clientes y todos los del pueblo le tratarían con afecto y respeto.
Y aunque los envidiosos y chismosos también le contaron al dueño lo de los nuevos contratos, como el patrón comprobó que no le faltaba un centavo, reflexionó que con su administrador había progresado muchísimo.
Entonces lo que hizo fue alabarle públicamente y le aumentó el salario. Y por eso Jesucristo finaliza esa parábola expresando: "El Señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz". (Lucas 16:8. Versión Biblia de Jerusalén Latinoamericana).
Conclusión: Sencillamente, esperamos y deseamos que en cualquier situación estresante y conflictiva que usted tenga que enfrentar en su vida cotidiana, que lo haga reaccionando con serenidad y actuando con sagacidad, debido a que esa combinación le ayudará a salir airoso (a) de ese momento embarazoso.
El autor es psiquiatra y general (r) del Ejército

