Oye País
Unidos en la crisis
La crisis económica del mundo, a consecuencia de la guerra en Oriente Próximo, es una realidad y la República Dominicana no está exenta de sus efectos. Por el contrario, como una economía sujeta a los vaivenes internacionales, en este caso por el suministro y los precios del petróleo, sufrimos los embates de la confrontación.
El gobierno, en voz propia del presidente Abinader, ha enunciado medidas para enfrentar una crisis de la que debemos estar conscientes que no saldremos ilesos. Tendremos que hacer sacrificios, reformular y posponer proyectos, planes, decisiones.
Tenemos una economía con una estabilidad que nos ayuda a enfrentar el mal tiempo sin sucumbir. Los ingresos y reservas de divisas -más de $46 mil millones de dólares en 2025- sirven para amortiguar la crudeza de los efectos de este episodio que vive el mundo, y nosotros, que no sabemos cuando ni como concluirá.
En la experiencia global de la pandemia -salvando la magnitud de ese episodio- apostamos y actuamos con las garras, uñas y dientes necesarios, con decisiones que se creyeron temerarias en su momento, pero que se sustentaron en estrategias calculadas y con los niveles de prudencia que demandaba el momento. Y nos dieron buenos resultados. Esas experiencias nos permiten, ahora, tomar las decisiones necesarias.
En esta coyuntura necesitamos, nueva vez, esa solidaridad que nos caracteriza. De todos, como nación, como la sociedad pujante y decidida, en aras de seguir trillando el camino por el desarrollo, la estabilidad que, con virtudes y defectos, hemos logrado.
Esperemos y apoyemos las medidas, anteponiendo la sensatez a los presagios de desastre y malos augurios, que algunos malos dominicanos pregonan.

