Oye País
Optimista
Concluir un año e iniciar otro no es simplemente pasar del 31 de diciembre al 1ro de enero. Es la oportunidad de hacer balance a éxitos, fracasos y pendientes.
Los analistas de la economía, la política, de la sociedad, hacen sus evaluaciones. Aquí solo pretendo expresar reflexiones generales.
El 2025 fue un año duro, de muchos retos, muchos superados, otros pendientes, para los dominicanos. Episodios tristes, como la tragedia del Jet-Set, los estragos de Melisa, el escándalo del Senasa, por ejemplo, nos sacudieron.
Es hora de mirar al futuro que nos señala el nuevo año, mirando el 2025 que dejamos atrás, asimilando las experiencias ganadas y con la decisión de avanzar, con el mismo ánimo y el optimismo que irradia el ‘primero entre sus iguales’, el presidente Abinader, al frente de muchos otros buenos dominicanos.
La economía dominicana, que traza la ruta, navegó con complicaciones, -especialmente signada por las tensiones que produjo la guerra de los aranceles que agitara el presidente Trump desde su llegada a la Casa Blanca, así como por los efectos mundiales de los conflictos bélicos -Rusia-Ucrania, Israel-Medio Oriente-, pero no naufragamos. Terminamos el año con el cinturón apretado, pero no en quiebra, aunque no faltaron quienes apostaban a ello.
La estabilidad social y política que gozamos debe ser preservada, por encima de todo y de todos. Y en ese norte estamos obligados a aunar esfuerzos para sostener la estabilidad que hemos ganado, con virtudes y defectos, cruzando un camino empedrado en muchos tramos, pero decididos a seguir adelante, vistiendo pantalones largos.
Miremos con optimismo al futuro que se abre con la llegada del nuevo año, sin amilanarnos, echando el pleito.
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