Colaboración
Metro o monorriel: el debate sobre el transporte en Santo Domingo
El anuncio del Gobierno dominicano de sustituir el proyecto de tren metropolitano entre el Centro Olímpico y el Aeropuerto de Las Américas por un monorriel ha reavivado el debate sobre el futuro del transporte en el Gran Santo Domingo.
La decisión llega después de suspender la licitación del tren y presentar, en su lugar, un sistema elevado de capacidad media, lo que ha generado opiniones encontradas entre expertos y ciudadanos.
El monorriel es un sistema eléctrico que se desplaza sobre una viga elevada. Ocupa poco espacio, produce bajo ruido y puede construirse más rápido y con menor costo que un metro. Sin embargo, tiene menor capacidad de pasajeros y una integración más compleja con otros sistemas.
El metro, por su parte, es el sistema urbano de mayor capacidad y velocidad, ideal para transportar grandes volúmenes de pasajeros en corredores de alta demanda. Aunque su ejecución es costosa y prolongada, ofrece mayor eficiencia y durabilidad a largo plazo.
Entre ambos extremos se encuentra el tranvía, más económico y flexible, pero limitado en velocidad y capacidad, lo que lo hace poco viable en una ciudad tan congestionada como Santo Domingo.
Decidir cuál es el modelo más adecuado requiere analizar factores técnicos, sociales y económicos: demanda real de pasajeros, costo de inversión, impacto urbano y compatibilidad con las infraestructuras existentes. No se trata solo de elegir entre metro o monorriel, sino de definir una visión integral de movilidad que responda al crecimiento urbano y a las necesidades de la población.
Expertos coinciden en que el país necesita un sistema de transporte integrado, donde el metro, el monorriel, los tranvías, teleféricos y autobuses funcionen como partes de una red coordinada y eficiente. Este enfoque permitiría reducir la dependencia del vehículo privado, mejorar los tiempos de viaje y elevar la calidad de vida urbana.
El desafío no es únicamente técnico, sino político. Se requiere voluntad, transparencia y planificación de largo plazo, para que las decisiones sobre transporte respondan al interés colectivo y no a agendas particulares.
Solo con diálogo, participación ciudadana y visión de futuro podrá construirse un sistema de transporte moderno, sostenible y al servicio de todos los dominicanos.
El autor fue Exministro de Obras Públicas

