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Una mirada contextualizada al medio ambiente de República Dominicana
La Ley 94-20 de Educación y Comunicación Ambiental de la República Dominicana establece que la educación ambiental sea obligatoria en todos los niveles del sistema educativo nacional, tanto en centros públicos como privados. Además, esta debe integrarse de manera transversal en todas las modalidades de enseñanza: formal, no formal e informal.
Sin embargo, a cuatro años de su promulgación, surge una pregunta crucial: ¿Hacia dónde debemos enfocar los esfuerzos para garantizar su implementación efectiva en nuestro país?
Un enfoque contextualizado para una educación transformadora
Bajo los lineamientos de la Ley 94-20, la educación ambiental debe adaptarse a las problemáticas, características y necesidades específicas de cada lugar o comunidad en este caso, las nuestras. Este enfoque busca conectar el conocimiento ambiental global con la realidad local, promoviendo acciones relevantes y efectivas.
El objetivo es construir un proceso educativo continuo e integrador, en el que los estudiantes adquieran conocimientos, los comprendan y analicen, y finalmente los traduzcan en valores, actitudes y comportamientos responsables. De este modo, estarán preparados para participar activamente en la gestión ambiental y en el desarrollo sostenible de su entorno.
Como herramienta clave, la ley establece la Veeduría Ciudadana para la Implementación de la Educación Ambiental (VECIEA), un mecanismo de vigilancia y participación compuesto por diversas organizaciones nacionales. Entre estas se encuentran la Fundación Propagas, la Red Ambiental de Universidades Dominicanas (RAUDO), y la Federación Dominicana de Municipios, que trabajan en conjunto con el Ministerio de Educación y el Ministerio de Medio Ambiente para elaborar una política nacional de educación ambiental.
Desafíos y oportunidades
A pesar de estos esfuerzos, la educación ambiental en el país enfrenta desafíos importantes. Un estudio realizado por la Fundación Propagas, Pedagogía de la Tierra, reveló que los libros de texto del sistema educativo nacional tienden a tratar el tema ambiental desde una perspectiva científica, muchas veces desconectada de la realidad local e incluso con errores conceptuales. Divorciados por tanto de nuestro escenario natural y social.
Este tratamiento limitado no alcanza a explotar el potencial transformador de la educación ambiental. Para cambiar esta situación, se requiere de una mirada nueva que permita a los estudiantes comprender los desafíos de la sostenibilidad, relacionarlos con su entorno y actuar en consecuencia.
Transformación desde las aulas y las instituciones
La comunidad educativa dominicana debe ser protagonista de esta transformación. Las herramientas didácticas deben diseñarse desde la realidad local, promoviendo la creatividad e incentivando interacciones responsables con la naturaleza. Además, las instituciones educativas deben adoptar un enfoque integral de sostenibilidad, donde los estudiantes aprendan a través de lo que experimentan y vivan lo que aprenden.
Con el objetivo de brindar propuestas concretas al MINERD para la aplicación de la Ley 94-20 de Educación y Comunicación Ambiental, la Fundación Propagas se embarcó en el desarrollo de Guías Didácticas de Educación para el Desarrollo Sostenible diseñadas para fortalecer recursos pedagógicos y construir capacidades individuales y colectivas en bien de nuestro país y su naturaleza. Estas herramientas buscan formar ciudadanos informados, reflexivos y activos, capaces de construir su propio destino. A la fecha hemos puesto a disposición del MINERD ocho guías de educación ambiental para docentes.
Iniciativas innovadoras en educación ambiental
Con el objetivo de apoyar a los docentes en la ardua tarea de educar y formar ciudadanos comprometidos con la conservación del Medio Ambiente, la Fundación diseñó esta Especialidad partiendo del enfoque de la Pedagogía de la Tierra.
En colaboración con universidades e instituciones de educación superior, entre ellas: Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña (ISFODOSU); Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (INAFOCAM) Universidad Central del Este (UCE), Instituto Superior de Agricultura (ISA); Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU); el Instituto Politécnico Loyola (IPL) y el Instituto de Estudios Superiores en Medio Ambiente y Recursos Naturales (ITESMARENA); se está llevando a cabo la Especialidad de Educación Ambiental para docentes en modalidad virtual, iniciativa aprobada por el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT).
Este programa académico, diseñado para formar docentes, en Educación Ambiental estructurado en diez asignaturas y un taller introductorio desarrolla competencias interdisciplinarias para incluir la dimensión ambiental en el currículo escolar, con un enfoque en temas como el cambio climático, la sostenibilidad de recursos y metodologías como la indagación científica (STEAM).
Con el desarrollo de esta Especialidad, avanzamos hacia nuestro compromiso como país en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y estamos brindando herramientas prácticas a nuestros docentes para desarrollar en sus estudiantes una cultura de resiliencia que se manifieste en un cambio de conducta. Las universidades que han iniciado formalmente esta Especialidad son ejemplo de compromiso frente al tema ambiental.
Un llamado a la acción
La educación ambiental debe ser un eje transversal en la formación ciudadana, promoviendo una relación armoniosa entre las personas y la naturaleza. Este enfoque esperanzador no solo educa la mirada hacia el entorno, sino que también inspira acciones concretas para convivir en equilibrio con el planeta.
Con esfuerzos conjuntos y un enfoque contextualizado, la República Dominicana puede y debe construir una propuesta educativa que transforme la relación con la naturaleza en el corazón de su desarrollo sostenible.