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La abstención y la cédula como peor problema electoral

El pasado 18 de febrero tuvieron lugar las elecciones generales municipales y en ellas el Gobierno con el voto de poco más de un millón, ganó la mayoría de las plazas, discutir eso es patalear sin que haya a la vista posibilidad de variar los resultados, en consecuencia, es caso cerrado. Eso tiene consecuencias psicológicas sobre las congresuales y presidenciales en que votan más de 5 millones, por ello conviene el análisis de los resultados.

República Dominicana históricamente ha registrado uno de los índices de participación electoral más elevados de América y del mundo; la gente ha ido a votar en medio de la guerra y de sus secuelas, como en las elecciones de 1966, en el marco de acciones terroristas y de guerrilla como en 1974, incluso en medio de la parte más dura de la Pandemia, como fueron las de marzo del 2020, luego de ser abortadas por errores de la JCE, las previstas para febrero cuando votó el 49.14% del padrón.

Aunque las elecciones municipales, que generan menos interés en el ciudadano y, se afectan por la necesidad de algunos de trasladarse al interior del país a votar, tienen históricamente cuando las hubo en solitario, una abstención mayor que las presidenciales, que en el certamen del domingo pasado haya sido de poco más de un 30% en este momento - que podría llegar a 48% al final- es motivo de preocupación y amerita un análisis serio de las causas. Los alcaldes tendrán una legitimidad precaria que descansa en apenas el 20% del voto de los electores de sus comunidades, el 80% no les votó y eso ya es una crisis del sistema político.

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Ese incremento inexplicable de la abstención, sin causas aparentes puede mostrar un desinterés alarmante de la gente por su comunidad… ¿O se debe a la denunciada compra masiva de cédulas? Alrededor de 5 millones no votaron.

Hubo denuncias de compras de cédulas desde días antes de las elecciones con bonos, la hizo el Dr. Rafael Alburquerque, entre otros y en efectivo, con cifras que iban desde los RD$1,500.00 hasta los RD$4,000.00 que para una familia pobre de 4 miembros y sin mucho civismo, representan RD$16,000.00, la comida de dos semanas.

La cédula de identidad y electoral, que sustituyó a la vieja cédula de identidad y al carné de registro electoral, es requerido por la Ley para votar y, por casualidad Hipólito Mejía, ex presidente de la República se presentó sin él a su centro de votación y, no lo dejaron votar hasta que la trajeron: Tamaña tontería para alguien conocido por todos, pues la cédula está vaciada en el padrón, el padrón es el conjunto de cédulas de identidad y electorales con foto y demás datos, en consecuencia, el plástico es innecesario, solo sirve para ser vendido en cada torneo.

El marco de un abstencionismo eventualmente forzado que afectó a la oposición no es desde luego el único elemento a considerar, están sus propios errores al no lograr alianzas tempranas y totales por el egoísmo de algunos candidatos y la falta de autoridad de los partidos: Eso debe ser corregido para las congresuales; no debe haber otro SDE, ni otro Puerto Plata o Barahona. La ciudadanía está preocupada por los préstamos y la ley del DNI, eso entre otros temas puede motivarla a votar en mayo.

La JCE, por su parte, carente de medios eficaces para evitar la compra de cédulas, debe al menos pelear que los recursos financieros dispuestos en la ley les lleguen a los partidos con suficiente antelación; en estas elecciones dos días antes todavía no los tenían y el sábado no era hábil para ciertas operaciones bancarias, incluyendo que la plataforma del BPD se cayó. Así, con las manos atadas a la espalda la competencia es muy desigual.

Sin menoscabo de la publicidad estratégica que montará, con todo su derecho – y cientos de millones de pesos de dinero público - el PRM, el análisis de la Oposición, que sufrirá los efectos de su derrota, se debe centrar en reducir la abstención procurando que el ciudadano vote sin la cédula, puesto que los datos están en el padrón y se le puede identificar en él, la cédula es el padrón, pero este no puede ser comprado por el Gobierno, para eso basta una simple resolución, que disponga, además la expedición por pérdida hasta el día laborable previo a las elecciones de mayo.

La Oposición, haciendo suya la amarga experiencia debe concluir las alianzas congresuales con órdenes ejecutivas razonadas en derecho para completar las boletas retirando los candidatos inviables por un asunto de interés general, puesto que de lo contrario los préstamos seguirán, las leyes alocadas también y el Estado de derecho terminara de colapsar.

Finalmente la Oposición, si quiere el apoyo de la ciudadanía y de sus instituciones fácticas, debe enviar a la sociedad un mensaje claro de que actúa objetivamente por el interés general y no por “bembitas” o rencillas personales.

Lo ocurrido en Santiago indica claro que, tempranamente, el candidato del PLD, Abel Martínez debe apoyar al candidato de la Fuerza del Pueblo, haciendo formula con él o completando esta con una persona intachable, que si no suma, tampoco reste.

Si bien, como escribí antes en este mismo medio, las elecciones municipales no son en modo alguno indicador de las presidenciales y congresuales, aunque afecten el entusiasmo en los primeros días, sí el modus operandi que ha revelado el Gobierno que sin control usa los medios públicos en forma desaforada con todo desparpajo y, en consecuencia, las defensas no pueden ser soldados de cartón, tanto dentro en las mesas, como fuera de los centros: Hay que buscar los votos e impedir que compren las cédulas, llevando a sufragar a los que no votaron.

Actuemos con sensatez, pues para muchos, el país se encamina hacia una dictadura y, si bien el pueblo llano se entera cuando la sufre, las élites tienen olfato para advertir cuando esta viene en camino y, solo cuando no hacen nada para detenerla, se ven obligados a sufrirla. Pasmo con tiempo tiene remedio; veámonos en el espejo de otros países del continente.

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