VIVENCIAS

Una historia que contar

Es una gracia que se recibe, conocer donde nacen los principios que puede tener alguien para discernir sobre la historia de sus ascendientes que han transmitido valores como el valor, la integridad y la honestidad, que con el tiempo se han convertido en principios inalienables para sus descendientes.

“Se narra que a principios de 1847 Pedro Santana regresa al Ozama después de una fervorosa visita a la Virgen de la Altagracia. En ese momento, la política le ofrece sus incesantes dificultades. Pero antes de terminar el año autoriza el fusilamiento de los próceres José Joaquín y Gabino Puello, víctimas de una intriga tan perversa que su autor, se hace eco de la frase, “que el cuerpo de un enemigo muerto siempre huele bien”.

Cuando uno de sus adictos se acerca a Pedro Santana, a revelarle la intriga, el responde; “ya es tarde, con los Puello no se puede jugar”; por esto, se hacía una necesidad política el fusilamiento de los héroes.

Poco antes de que Gabino fuera llevado al cadalso, Jacinto de la Concha llega a la celda en que su amigo espera sereno la hora de la muerte, le dice: -Te traigo esta botella para que te tomes un último vaso de vino…

Y Gabino le interrumpe, sencillamente, sin alardes de valor ni de estoicismo:

-No gracias, Jacinto; tú sabes que siempre me ha hecho daño el vino”.

Fuente: RODRIGEZ DEMORIZI, Emilio. El General Pedro Santana, Santo Domingo: Editora Corripio, 1982, pp. 67-68