UN MOMENTO

Hermanas del perpetuo socorro

Hoy, con corazón agradecido, miramos a las hermanas del Perpetuo Socorro que están en diversas partes del mundo, pero especialmente nos fijamos en su presencia en República Dominicana. Hace setenta y cinco años que llegaron a este país.

Agradecemos enormemente los frutos que han dado, los bienes que han hecho en educación, en atención a los pobres, en varios servicios. Gracias, hermanas del Perpetuo socorro. Gracias por haber venido a América Latina, Gracias por esta fundación, gracias por haber venido a República Dominicana y haber dado asistencia y resuelto muchos problemas que hemos tenido.

Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.