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El cemí de algodón

En el 2019 estuve en la UNESCO en París, Francia, donde el entonces Ministro Consejero, Ernesto Pereyra, me mostró el expediente sobre el cemí de algodón y los intentos de recuperación del mismo.

El cemí de algodón es una pieza taína elaborada “con varillas de bejucos para las piernas y brazos, y un soporte central de madera tallada y base de piedra, resinas y conchas”, que tiene inmerso un cráneo humano oculto en el tejido de algodón. La altura de la figura si estuviera de pie es 55 centímetros, aunque está en formas de cuclillas.

Su alto valor arqueológico radica en ser una pieza única. Los relicarios de algodón eran una de las categorías de los zemíes o representaciones de deidades y parte de la práctica de guardar restos ancestrales para su veneración. La envoltura de algodón data de entre 1439 y 1522.

En 1821 un cazador encontró el zemí en las cuevas del Pomier, en San Cristóbal. El periódico Corrierre della Sera de Italia reseña que el zemí fue comprado por Giovanni Battista Cambiaso en 1882, y luego enviado a parientes en Génova.

El primero en hablar del zemí fue el antropólogo estadounidense Jesse Walter Fewks, quien en 1891 anunciaba su descubrimiento, adjuntando un dibujo que tenía el capitán Appleton de Boston en el que se representan dos zemí (el de algodón y otro de madera)

En 1892, el pintor Rudolf Cronau visitó la isla y dibujó y describió el cemí. Pero en 1903, cuando Fewks vino al país, ya el zemí no se encontraba en tierra dominicana. En 1928, ya teniendo décadas en Italia, fue donado al Museo de Turín mediante acto del letrado genovés Cesare Buscaglia.

El historiador Bernardo Vega relata en sus obras “Santos, shamanes y cemíes” (1987) y “El zemí de algodón taíno” (2014), cómo en 1970 encontró una foto del ídolo taíno en el British Museum, lo buscó y descubrió su actual localización en el Museo di Antropología ed Etnografía dell’Università di Torino, realizando profundos estudios antropológicos.

En el 2011, ese Museo realizó una exhibición para mostrar el zemí y se realizó un catálogo donde se recogen todos los detalles del ídolo taino.

La República Dominicana ha manifestado durante años su interés de exhibir en el país dicha pieza taína. En tal sentido, dirigió una solicitud formal a la Universidad de Turín.

Andrés L. Mateo, actual embajador dominicano ante la UNESCO, ha expresado que “el cemí taíno no cae en el marco de la Convención de la Unesco de 1970 de la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales”, ya que no se puede calificar como robo la llegada del cemi a Italia.

Mientras, el embajador dominicano en Italia, Tony Raful , y el rector de la Universidad de Turín firmaron un convenio de colaboración cultural, donde se promete que el cemí regresará a casa para su exposición temporal. La República Dominicana aguarda aún su llegada.

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