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Desde mi pluma

Pan y circo

Legislar, fiscalizar y representar son las principales funciones de un diputado de la República, pero también son las razones por las que menos ha llamado a la atención en los últimos días la Cámara Baja.

Despierta preocupación cómo percibe el ciudadano común la labor del congresista dominicano si el presidente de ese órgano legislativo, Alfredo Pacheco, debe suspender una sesión por “la falta de trabajo” de los diputados.

El panorama se agrava aún más al viralizarse a través de las redes sociales videos de legisladores sosteniendo discusiones bochornosas y acaloradas, que muchas veces nada tiene que ver con debates por conocimientos, reformas ni aprobaciones de leyes.

Lo mismo ocurre cuando se pretende reconocer a personas en esa instancia sin haber estudiado a profundidad su perfil alegando ignorancia y "dándole para atrás" a resoluciones como si se tratara de devolver un lapicero. 

Un “circo” es la palabra que mejor describe el escenario, el cual tampoco es nuevo porque lamentablemente, el comportamiento de los diputados en el hemiciclo ha dado pie a juicios desde hace décadas.

Basta con detenerse a escuchar o leer los comentarios del dominicano, en especial del joven, para notar la poca fe y apreciación que tienen en el ejercicio legislativo. 

Por lo que es difícil no preguntarse cuándo empezarán nuestros representantes a brillar por el valor de sus ideas y por su labor en el Congreso Nacional, dejando de protagonizar los memes con los que la sociedad se burla.

Entre tanto y tanto se pierde el tiempo, un tiempo valioso para trabajar en la labor que se les encomendó cuando fueron elegidos, para trabajar por ese pueblo que los colocó en su curul, de cuyos impuestos emana su jugoso salario.