Opinión

¿De quién o quiénes hay que cuidarse?

Juan F. Puello HerreraSanto Domingo

Hay que cuidarse de quienes: i) se presentan afables y amigables pero después, empiezan a colonizar la mente de quien tiene enfrente con artimañas absurdas, y luego su comportamiento pasa a ser el de un auténtico tirano, admirado, respetado y temido, que, sin apenas darse cuenta, la víctima cae en una espiral de culpa y demolición emocional, provocando la sensación de intimidación, falta de libertad e inquietud; ii) utilizan la estrategia de mostrarse próximo a las personas y sugerirles que los otros pueden significar una amenaza, provocando en ellos el sentimiento de puedes confiar en mí y solo en mí; iii) con la habilidad y engaño para generar sentimientos de culpabilidad en el otro, mostrando un desvalimiento excesivo que, supuestamente, es consecuencia de la falta de ayuda; iv) tienen una forma irrespetuosa y agresiva de comunicación, cuyo claro objetivo es conseguir lo que persiguen sin tener en cuenta los deseos o necesidades de la otra persona, donde está presente un tipo de psicopatía como el narcisismo, mediante el cual se valen absortos en sus delirios de grandeza actúan con prepotencia, absoluta falta de empatía creyendo que gozan de más derechos que nadie; v) actúan por puro egoísmo y saben apuntar a las debilidades de otros, siendo su arma preferida la propia persona manipulada; vi) no tienen miramientos para hacer lo que sea para lograr sus propósitos, y cuyo remedio para evitarlos es que necesitan ser aislados o alejarse de ellos lo antes posible.

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