Opinión

EXPRESIONES

Culpa compartida

Tomás Aquino MéndezSanto Domingo

Desde el año 2006 dejé de transitar por la intersección Máximo Gómez con Jhon F. Kennedy. Abandoné esa ruta, “huyendo” a un LIMPIAVIDRIO que, piedra en manos, me amenazó en varias ocasiones. Llegué a darle algunas monedas y todo iba bien. En dos ocasiones me abordó y no pude o no quise complacerlo. Tomó entonces su ARMA DE REGLAMENTO y me amenazó. Lo soporté en tres ocasiones.

Finalmente decidí abandonar esa ruta. Cientos de dominicanos han recibido esas amenazas. Otros han sido víctimas de ellas. La más reciente de esas víctimas fue una joven a la que una pedrada en la frente llevó a un centro médico. 30 puntos marcan hoy su frente. Esa y todas las demás acciones de esos ¿limpiavidrios?, son por la falta de una autoridad que cumpla su deber. Varios síndicos, ministros de interior, directores de policía han pasado. Todos han anunciado planes para sacar de las calles a limpiavidrios, pedigüeños y vendedores ambulantes. Cada plan dura de tres a cinco días. Se quedan en titulares de periódicos y reportajes de televisión. Por politiquería, irresponsabilidad o indiferencia hacia la ciudadanía abandonan esa tarea. En pocos días quienes se dedican a esas labores en los semáforos y otros puntos de la ciudad retornan sin ningún control a sus “labores”. Ese cuadro muestra una pobreza más allá de la que real tenemos aquí. Es una RESPONSBAILIDAD COMPARTIDA. Escuché al diputado Bolívar Valera proponer la instalación de lavaderos municipales para dar empleos a estos limpiavidrios y vendedores callejeros. Me parece una propuesta acertada. Si alguno no quiere trabajar allí, entonces sacarlo definitivamente de las vías públicas. Es tiempo de poner fin a ese espectáculo de pobreza que ahora se ha convertido en una amenaza para quienes circulamos las calles y avenidas del Gran Santo Domingo.

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