Opinión

Muy desafortunadas

La aseveración del ministro de Economía Planificación y Desarrollo (MEPYD), Pavel Ernesto Isa Contreras, de que en el país existe un discurso de odio y rechazo para los migrantes haitianos, es una insolencia que no se compadece con una República Dominicana que le ha brindado apoyo y solidaridad a Haití, hasta más de lo razonable. Las palabras de Isa Contreras, dichas en un importante programa de televisión y reseñadas por la prensa nacional, contradicen no solo el respaldo en salud, educación, trabajo y flexibilidades de todo tipo, sino al Gobierno y al presidente Luis Abinader, quien ha sido el principal abanderado en el reclamo de que la colectividad internacional ayude a la vecina nación.

Lo ideal sería que el titular del MEPYD identifique esos sectores a los que acusa de mantener un discurso “inflamatorio” y los que, según él, poseen un antihaitanismo que también asegura nuestro sistema educativo reproduce (...).

Reiteradas imprudencias discursivas que, y al margen de que sean dichas a título personal, afectan innecesariamente al Gobierno en virtud a la dimensión del cargo que ostenta quien las pronuncia. Ejercer el sagrado derecho a aplicar la ley migratoria, cuyo principal bastión es repatriar a cualquier nacional extranjero en condición de ilegalidad, no puede ser catalogado de discriminación o xenofobia siempre y cuando esas acciones se hagan con apego a los derechos humanos y a los protocolos establecidos, como es el caso. Así las cosas, las palabras del ministro Isa Contreras son desafortunadas y no hacen justicia a la buena vecindad que el país, y en especial esta administración, ha tenido con el sufrido pueblo haitiano.

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