PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

La Compañía de Jesús, ¿una orden militar?

Manuel Pablo Maza Miquel, S.J.

 Ignacio de Loyo­la era diestro en el manejo de las ar­mas, guerreó con­tra comuneros y franceses. En momentos claves de sus Ejercicios Es­pirituales, Ignacio emplea imágenes bélicas: habla de capitanes, caudillos, ban­deras, conquistas, huestes en orden de batalla, dis­cernimiento de los puntos flacos de una plaza. Los primeros jesuitas se lla­maron «soldados que lu­chan bajo el estandarte de la Cruz». Pero esas metá­foras se empleaban desde los inicios del cristianis­mo. Job dijo: “La vida del hombre es milicia” (7,1). Efesios 6, 10 – 17 habla de casco, armadura, escudo, Pablo de Tarso, ¿militaris­ta?

Se cree erróneamente que: “la Compañía de Je­sús nació por una adapta­ción de la organización mi­litar al monaquismo, algo así como una Orden caballeres­ca creada para la defensa de la Santa Sede y para la con­quista de países protestantes e infieles”.

“Nada más falso” repite Villoslada. Se soslaya el de­seo de servir gratuitamente y la hermandad entre los je­suitas. Se parte de este error: “el uso inveterado y frecuen­tísimo de llamar a S. Ignacio «soldado» y «capitán».” Repi­tamos “una y mil veces que nunca fue soldado del ejér­cito español, nunca fue capi­tán ni tuvo graduación algu­na en la milicia, nunca cobró sueldo o la pensión más mí­nima por sus hazañas béli­cas… … Ignacio de Loyola luchó… no como soldado, sino como caballero, que se siente obligado en concien­cia al servicio de su empera­dor, sin que nadie le llame a las armas; luchó en la gue­rra, como gentilhombre del Duque de Nájera…” (Villos­lada, 1986, 488).

Es cierto que uno de los muchos significados de “compañía” es militar. “A San Ignacio le impor­taba poco que el Instituto por él fundado se nombra­se Compañía, Asociación, Congregación, Sociedad o de cualquier otro modo… … lo irrenunciable para él era el apellido de Jesús.” Vi­lloslada nos recuerda, que la palabra “Compagnia” en la Italia renacentista era “sinónima de Asociación, Congregación, Confrater­nidad” En su obra, Villos­lada señala algunas de las 20 hermandades y asocia­ciones piadosas que se auto designaban “compañías”.

Al traducir al latín los documentos fundaciona­les de la Orden, Ignacio y los compañeros no usaron nin­gún equivalente militar, sino “Societas”. En inglés se habla de “Society of Jesus”, en ale­mán, “Gesellschaft Jesu”.

Entienda “compañero” como alguien con quien se comparte el pan y compren­derá mejor la Compañía de Jesús. Ignacio la llamaba “amigos en el Señor”.