“Hechizados”

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Leonardo SantiagoSanto Domingo

La República de Colombia es una vía muy transitada y en ella conjuga una avenida con un nombre muy característico -La Avenida de los Mártires- la cual traspasa el sector de “Los Ríos”, y más atrás sectores de Arroyo Hondo y Cristo Rey en Santo Domingo. Lo más trascendental que quiero destacar es un señor, el cual es visto en esta urbe que, refleja un ámbito de la vida donde predomina la pobreza, la falta de apoyo y el devenir, llevando a sumergirme en esta historia real e imaginaria “Detrás de mí”.

¿En qué estoy pensando?

¡Mis abuelos, mamá, Papá, tíos, hermanos, sobrinos!, mis amigos, ¡Cuantas añoranzas! (En lo que me he convertido).

Horacio está tirado entre vías, acompañando de su único consuelo, una funda con teretes, donde acumula lo que le llama la atención, vehículos que transitan en distintas direcciones, -como un péndulo, relajan mis sentidos-. El sonido de las gomas que rozan el pavimento, como el rugir de la corriente de un río y el humo ciegan mí mente, como las nubes las montañas en aquel paisaje del bosque húmedo y tenue.

Mamá, papá, ¡Abuelo regresó del pueblo!, ¡trajo cosas maravillosas! La funda donde guardo los teretes son cosas maravillosas, recuerdo abnegado de lo vivido. Abuelo solía ir al pueblo los fines de semana y llegaba con varias fundas grandes y en ellas nos traía chocolates, dulces, casabe, galletas, cosas que las hacían y nos llenaban de alegría. Las empacaban en funditas. Es lo que recojo y guardo; las añoro.

Aquellos días eran maravillosos. Pensaba “cuando sea grande voy a tener casa, vehículo y una hermosa familia”. Horacio, no muy lejos de aquel sueño esta tirado entre casas y vehículos y rodeado de familias; por las vías es percibido, quienes lo acompañan solo ocupan un lugar en el espacio, el ruido pasa desapercibido al igual que los cambios meteorológicos; en su entorno inhóspito. Su forma sobria queda en el tiempo y el espacio de aquellas transitadas vías arropadas por un panorama triste.

En mi familia siempre fuimos unidos, compartía con Tío Andrés. Me llevaba a muchas de sus andanzas; una vez logramos pescar un pez enorme y abuela hizo un rico pescado al coco. Lo último que se le ocurrió fue, cuando fuimos al salto del río, lanzarme desde lo alto, ¡fue muy divertido! Tengo tres hermanos; con ellos disfrute todo lo que un joven quisiera sentir de sus hermanos, cariño, afecto comprensión; cada uno tenía sus virtudes.

En mi espacio de la Colombia, la tierra de la isleta es ardiente y comparto con ella mi condición, hay veces que me salpican algunas que otras piedras, “arrastrada por la corriente del río”, y de repente “soy arropado por un nublazón”, parece que va a llover, pero no, al rato se evapora.

Amigos tenía por doquier, Juan era el preferido y compartimos muchas travesuras. Una vez le hicimos creer a una amiga entrañable, que iba de fiesta con otra gran amiga, ella esperó escondida frente al local, y cuando íbamos Juan y yo, esta salió desde un callejón y con cubeta en manos, nos dio un tremendo chapuzón, el agua estaba sucia, y ella muy celosa, gritó y gritó y gritó…

Señor, señor, tenga; dijo una señora elegante que se desplazaba en su vehículo, de repente un “el río había inundado el espacio”, las gomas cayeron en el vacío, un hoyo en la vía había acumulado agua. Fue mi mejor día, ¡mi amiga entrañable! regresó conmigo, expresó Horacio en su terruño. Estaba muy feliz. Su tristeza la había dejado por unos minutos de su vida.

Los ríos se entrecruzan papá, Sí Horacio, es un afluente, un Rio entra en otro río, eso los hace crecer y en su trayecto, las aguas, van a parar al mar. En las avenidas de los Mártires y de la República de Colombia los vehículos se entrecruzan y una de las vías atrapa la otra; en desbandada hacen diestros desafíos para distraerme, pero no les hago caso. Sigo sereno y tenue expuesto a la mirada de los demás. Es mi espacio y no se lo voy a dejar.

Pasando los años, mamá vio en mí un cambio en mi conducta, me estaba alejando de todos, incluso de mí, me estaba quedando vacío; de amor, cariño, afectos, pero no era así, tan solo no lo percibía, tanto mis padres, hermanos y amigos trataron de darme lo mejor; termine escondiéndome de todos, ¡Ahora estoy aquí!, esperando a que vengan en busca de mí.

“Estoy completamente hechizado”.

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