Causantes de divisiones

Juan F. Puello Herrera

La palabra de Dios es bien explicita al recomendar alejarse de toda clase de contiendas porque solo los necios se mezclan en altercados, sin embargo, cuando hay gente que prefiere sacarse los ojos con tal de dañar a otros, es necesario recapitular sobre lo planteado.

Aún más, por igual, cuando la maldad humana va creciendo gradualmente sin parar, ordenando las ideas para perjudicar a otros, aconseja la palabra de Dios apartarse de los que causan divisiones. No obstante, aquí vale el, pero, ya que más significativo es conocer los rasgos o perfil de aquel que trata mediante la hipocresía hacerse el gracioso, a quienes Víctor Hugo califica como hermafroditas espantosos del mal (Los trabajadores del mar I, VII, 6). 

¿De qué y de quién tiene uno que cuidarse? Cuidarse de la pérfida actuación de aquellos, que conducen su vida como las manecillas de un reloj en sentido contrario, que muestran su rostro demasiado descubierto, que si se diese crédito a sus palabras fueran unos santos, que por las cualidades propias de su conducta se hace ridículo por la afectación de las que no posee, que no pierde oportunidad para jugar su falso papel de persona honorable. A todo esto, agregar, que para reconocer a un malo que se finge de bueno y que trata de dividir, basta con entender que puede mentir descaradamente con tal de alcanzar sus fines, diríamos, entonces, que lo mejor es no escucharlos, y que Dios nos libre de aquellos que provocan y promueven divisiones.