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Puntos de vista martes, 16 de noviembre de 2021

IDEANDO

Desengaños publicitarios

  • Desengaños publicitarios
Heddel Cordero

 En el mercado do­minicano hay productos que dicen ser elabo­rados con ingre­dientes naturales, pero no re­sisten la más mínima prueba de laboratorio. Existen empre­sas que prometen brindar EL MEJOR SERVICIO, pero en el terreno son un desastre.

Resaltan condiciones que no pueden sustentar.

Fotos de Hamburguesas que atraen a la gente por su ta­maño y luego, en la realidad, no honran esa promesa gráfi­ca. El maquillaje excede la rea­lidad. Productos que prome­ten tener los precios más bajos del mercado y terminan de­fraudando al comprador.

Esos aspectos ponen en duda muchas de las prome­sas que se ofrecen a través de la publicidad, creando gran­des decepciones que dejan al público con un sentimiento de engaño imborrable y una actitud crítica en contra de la marca.Las empresas deberían imponerse un código ético de regulación que ayude a pre­servar la reputación y el pres­tigio de sus productos y servi­cios. Porque la gente, atraída por la publicidad, se forma ideas que no responden a la verdad. Pro Consumidor tiene que lanzar a las calles sus ins­pectores para vigilar de cerca las promesas de Black Friday y además publicar notas de prensa pidiéndoles a los ne­gocios que honren sus ofer­tas de ventas en ese día. Una señal de las trampas que mu­chos inescrupulosos realizan en esa fecha para timar a la población.

Se trata de ofertas en­gañosas que solo procuran atraer público, y posterior­mente, cuando la gente llega conquistada por la oferta, la propuesta resulta ser otra.

Antes, este tipo de incon­ducta podía pasar inadverti­da, pero ahora, con el empo­deramiento de la población a nivel de comunicación, esto termina afectando seriamen­te a las empresas que cometen estos desmanes. Pues la gente dispone de plataformas digita­les que hacen llegar en segun­dos sus quejas a una universa­lidad inimaginable.

Creo que esa es la razón por la que en nuestro país no abunda la publicidad compa­rativa. Pues a muchas marcas les resulta muy difícil susten­tar su superioridad en relación a otra de su categoría.