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Puntos de vista sábado, 03 de julio de 2021

Colaboración

¿Cómo mejorar la imagen del país?

José Lois Malkun

Cuando los finlandeses, suecos o noruegos, ven que su país encabeza los índices de desarrollo humano o de competitividad, se sienten orgullosos, sin obviar que todos tienen sus propios problemas e insatisfacciones, que se manifiestan en protestan contra sus gobiernos.  

Si no fuera así, entonces no existiría la democracia en ninguno de ellos. En Taiwán, por ejemplo, a pesar de ser una de las economías más sólida del mundo, con un territorio de apenas de 36,900 kilómetros cuadrados, los congresistas se pelean a puño limpio en plena asamblea. Y uno se pregunta ¿qué quieren estos tipos que son la envidia del mundo?

O sea, donde quiera hay problemas. Pero hasta el 2020 nuestro país estaba clasificado entre uno de los más corruptos del mundo en el IDH. Y si viajas al exterior y te topas con algún extranjero que te habla de Republica Dominicana y te dice “oye, ahí te roban hasta los calzoncillos” uno simplemente baja la cabeza por la vergüenza.

Además, que inversionista se anima a invertir en un país donde un buscavida te pide dinero desde que llegas al aeropuerto, para sacar las maletas o conseguirte un taxi. O desde que te sientas en un escritorio de un funcionario público para solo conocer las reglas de juego que se aplican a un inversor.

Pero los países con los mayores índices de corrupción, como el nuestro, arrastran también otras secuelas de vicios, como el tráfico de droga, el lavado de activo, el tráfico de personas y la inseguridad ciudadana. Una cosa viene de mano de la otra y eso no se equivoca. Ahora bien, ante los impresionantes cambios de paradigma que se están dando en la administración gubernamental en los últimos 10 meses y en el manejo de sus políticas en materia de economía, seguridad, reformas institucionales, asistencia social, lucha contra la pandemia, transparencia, persecución de la corrupción, independencia de los poderes del Estado y en las alianzas público-privada, que supone importantes inversiones en infraestructura, uno espera que Republica Dominicana mejore su posición en esos índices que se publican anualmente. Nos falta muchos caminos por recorrer para ubicarnos en un lugar digno dentro de los índices de Desarrollo Humano y Competitividad, que haga sentir orgullosos a los dominicanos. Pero por el camino que vamos, seguro lo lograremos. Todo es cuestión de persistencia, de no cambiar el rumbo. De jamás volver al pasado.